Era cuestión de tiempo. El transporte es un sector heterogéno en el que los intereses son múltiples y, a veces, se contraponen. Esta circunstancia, además, suele jugar en su contra.

En este sentido, la última asamblea general de la aragonesa Tradime ha declinado tajantemente secundar el paro patronal del transporte convocado por el Comité Nacional para los próximos 27 y 28 de julio.

La organización patronal, como indica su presidente José Antonio Moliner, es contraria a la introducción de las 44 toneladas, pero, al mismo tiempo también se opone al paro, ya que no estima que «sea el momento debido a la situación de crisis como la que estamos viviendo».

De esta manera se trae a la palestra un debate sobre la oportunidad de una medida tan drástica en un momento de crisis sin precedentes históricos.

Así pues, el máximo representante de Tradime estima que el sector tiene otros problemas más graves, como, por ejemplo, las empresas buzón o las cooperativas de falsos transportistas y duda de la oportunidad de convocar un paro indefinido, al tiempo que indica que «un paro de dos días no sería significativo».

De igual modo, Moliner estima que, «si se está en contra de las 44 toneladas, también se debería estar en contra de los dúotrailers y megatráilers que desde Tradime hemos denunciado reiteradamente».