A pesar de la pandemia, en 2020 el número de camiones de GNL ha crecido un 27% en España, y el de autobuses de GNC se ha incrementado un 17%. En total, el parque de vehículos a gas natural alcanza ya las 30.000 unidades en el país, según los datos de Gasnam.

La amplia gama de modelos, el coste del combustible, la autonomía y los tiempos de repostaje, similares a los de los combustibles convencionales, han permitido que el gas natural se consolide como la tecnología limpia preferida para el transporte profesional.

La red de repostaje de gas también ha crecido sustancialmente, incrementando su capilaridad por toda la geografía española. La apertura de 39 puntos de suministro de acceso público ha llevado a España a la cifra de 163 puntos de repostaje.

Se espera que en 2021 el desarrollo del gas natural siga avanzando, pues a finales de 2020 se aprobó una norma que permite conducir con el permiso B, con una antigüedad superior a dos años, vehículos a gas para el trasporte de mercancías con una masa máxima autorizada de entre 3.500 kg y 4.250 kg,

Además, a lo largo del año ha aumentado la penetración del biometano y el hidrógeno en el transporte. El uso del biometano en el transporte es una práctica extendida ya en Europa, donde un 25% de las gasineras lo suministran.

Sin embargo, el desarrollo de esta tecnología en este país se ha visto frenado por la falta de un sistema de garantías de origen, que ha vuelto a ser reclamado por la secretaria general de Gasnam, Eugenia Sillero.

En cuanto al hidrógeno, en el último año se han matriculado 12 turismos y se ha construido la primera estación de repostaje de Madrid, habiéndose licitado ya la primera en Barcelona para autobuses municipales.