Los cargadores y transitarios europeos han alertado una vez más a la Comisión Europea sobre las prácticas que están llevando a cabo las navieras y que están distorsionando las cadenas de suministro.

En una carta conjunta, la Asociación Europea de Transitarios, Clecat, y el Consejo Europeo de Cargadores, ESC, han denunciado los daños que este comportamiento está ocasionando al comercio marítimo en un momento de recesión económica.

Se refieren a la violación de los contratos existentes, el establecimiento de condiciones fuera de toda lógica respecto a la aceptación de las reservas y la fijación de manera unilateral de tasas que están muy lejos de lo acordado en los contratos.

La situación está afectando en gran medida a los pequeños negocios europeos, con menores reservas financieras. Por ejemplo, una empresa francesa que produzca bicicletas eléctricas estaría teniendo problemas para recibir las piezas procedentes de Asia debido a los retrasos y la falta de espacio en los buques, lo que combinado con el aumento de las tarifas, le llevaría a sufrir pérdidas y quizá a cerrar en un futuro cercano.

Las consecuencias, no obstante, también se están haciendo sentir en grandes empresas del sector retail, moda, automoción, cosmética e IT. En este sentido, las navieras se están reservado el derecho de modificar los precios con recargos, ‘General Rate Increases‘, etc.

Por su parte, cargadores y transitarios se enfrentan a reservas rechazadas o mercancías que no se cargan en el buque en el momento previsto porque los operadores han aceptado otros encargos más ventajosos.

También denuncian que se les imponen recargos para aceptar la carga y poder cobrar así otros precios, rechazando las reservas de todos los clientes y forzándoles a asumir las tarifas ‘spot’ en lugar de las fijadas por contrato.

Cancelaciones y retrasos

Por otro lado, desde Cleca y ESC señalan que el elevado nivel de cancelaciones de escalas, llegando a un 30% más en algunas rutas, combinado con una falta de fiabilidad, ya que solamente el 50% de los buques llegaron a tiempo en 2020, ha supuesto una reducción del número de contenedores vacíos.

Los operadores están tratando de llevar contenedores de vuelta a China lo más rápido posible, porque obtienen así mayores beneficios, pero se está creando un efecto dominó que ha llevado a una escasez generalizada de contenedores para las exportaciones europeas.

En consecuencia, cargadores y transitarios deben asumir todo tipo de recargos por el desequilibrio generado. Si las navieras, dicen ambas asociaciones, deciden enviar sus contenedores a China por razones comerciales, no es justificable que se imponga un recargo por el desequilibrio que ellas mismas generan.

Ya el pasado año, cargadores, transitarios, terminalistas y otros actores de la cadena marítima expresaron su disconformidad con la decisión de Bruselas de extender las exenciones de la regulación de alianzas para las navieras, pues estos acuerdos les permiten acordar de manera colectiva cancelaciones de escalas.

Por todo lo expuesto, tanto ESC como Clecat han pedido a la Comisión Europea que tome medidas similares a las que están aplicando las autoridades de competencia en otras partes del mundo.