Desde hace largo tiempo se vive una guerra sorda en relación con la financiación del mantenimiento y construcción de nuevas infraestructuras viarias.

Las concesionarias y el sector de la construcción se han posicionado a favor de la introducción de peajes en la red de vías de alta capacidad del país.

Por contra, el transporte, usuario intensivo de estas vías y que vería incrementarse al alza sus costes con la introducción de este pago por uso, se ha mostrado radicalmente en contra de esta posibilidad.

Así pues, si la semana pasada volvía a escena el debate a causa de un estudio que señalaba la escasa inversión que se dedica en España al mantenimiento de carreteras, ahora el transporte vuelve a esgrimir sus razones para colocarse en frente.

En este sentido, CETM argumenta que «el transporte por carretera ya contribuye a las arcas del Estado con más de 11.000 millones de euros anuales procedentes del pago del impuesto especial de hidrocarburos y que sirven, no solo para pagar sobradamente por las infraestructuras que utilizamos, sino también para hacer frente a todo tipo de gastos corrientes como, entre otros, la educación y la sanidad».

De igual manera, la patronal también defiende que «la implantación de nuevos peajes tendría efectos negativos inmediatos en la competitividad de toda la economía española, encareciendo el precio de nuestros productos, dificultando su exportación como consecuencia de nuestra situación periférica y lastrando la producción y el consumo».

Por estos motivos, la organización solicita que «las carreteras sean consideradas un gasto social» y apunta que «a propuesta de Acex y Seopan forma parte, una vez más, de una estrategia ligada exclusivamente a los intereses particulares de sectores afines al mundo de las concesiones y de la construcción de grandes infraestructuras y está encaminada a manipular tanto a la opinión pública como a la opinión publicada, pensando únicamente en su propio beneficio».