La racionalización en los consumos energéticos y la sostenibilidad son factores cada vez más importantes para la gestión logística y, de manera especial, en el ámbito de la manutención y los almacenes.

En el ámbito de la intralogística existen algunas claves para conseguir significativos ahorros en los consumos energéticos.

En concreto, como defiende Still, lo esencial a priori es la selección del sistema energético adecuado para el funcionamiento de las carretillas industriales, algo que depende esencialmente de la infraestructura de los almacenes y centros de producción, en la elección de los sistemas de transporte, en los costes de explotación y, en definitiva, en la cuantía de la inversión.

Así mismo, para llegar a una decisión sostenible y económicamente eficiente, hay que tener en cuenta los procesos de transporte, el rendimiento de manipulación deseado, el tipo de vehículos y la infraestructura de cada almacén, a partir de cinco criterios como son la disponibilidad del vehículo, aspectos de infraestructura, costes de adquisición y funcionamiento, así como sostenibilidad.

Tres opciones energéticas

Por un lado, las baterías de plomo ofrecen ventajas competitivas, pero también ciertas limitaciones, como la disponibilidad o la gran infraestructura necesaria debido a sus elevados requisitos de espacio de almacenamiento.

Sin embargo, estos equipos salen bien parados en cuanto a los costes de inversión, por lo que, según Still, este tipo de batería seguirá siendo un sistema energético fiable y muy útil durante los próximos años, especialmente para los usuarios que tienen pocos vehículos y pocas horas de trabajo.

Por otra parte, las baterías de iones de litio pueden cargarse de forma provisional en cualquier momento, y en muy poco tiempo, sin dañar la batería ni acortar su vida útil.

Esto permite utilizar el vehículo de forma flexible, con lo que se garantiza la máxima disponibilidad incluso en el funcionamiento de varios turnos.

Además, este sistema energético plantea muy pocas exigencias a la infraestructura y, por lo que respecta a los costes de inversión, las baterías de iones de litio siguen teniendo un precio de compra más elevado que las de plomo-ácido, aunque tienen al menos el doble de vida útil con la misma capacidad y son más sostenibles.

Finalmente, los sistemas de pila de combustible aportan una gran flexibilidad dado que no hay tiempo de inactividad en los cargadores o tomas de corriente, de tal modomque tras solo entre dos y tres minutos en el surtidor de hidrógeno, el vehículo vuelve a estar disponible a plena capacidad.

Pero, su precio es actualmente entre cuatro y cinco veces superior al de una batería de plomo, mientras que, a la vez, crear la infraestructura necesaria sigue requiriendo elevadas inversiones, por lo que actualmente apenas es posible utilizar de forma rentable las pilas de combustible para vehículos, pese a la existencia de subvenciones.