Desde hace largo tiempo, la escasez de suelo es uno de los rasgos más característicos del mercado inmologístico de Barcelona.

Esta situación no ha cambiado con la crisis sanitaria, cuando el sector ha mostrado su resiliencia en un contexto de incertidumbre económica, gracias, sobre todo, al impulso que ha experimentado el comercio electrónico y a nuevos actores interesados en operar en Cataluña, por su ubicación estratégica para ser un centro de distribución en el sur de Europa, según se ha constatado en un foro de debate organizado recientemente por Savills Aguirre Newman.

Esta situación de escasez de stock, con un 3,1% de tasa disponible en toda Cataluña e inferior al 1% en la primera corona, implica que una parte de la demanda no pueda materializarse.

Como prueba de esta escasez, ya se ha prealquilado el 65% de la nueva oferta de 325.000 m² que se incorporarán al mercado en 2021 y se prevé que la capital catalana cerrará el año con una contratación de superficie logística de 425.000 m².

Hasta septiembre, la capital catalana había absorbido transacciones por un volumen de 320.000 m² y se habían materializado 51 operaciones, vinculadas en su mayor parte al e-commerce, la automoción o al sector farmacéutico.

La coyuntura del mercado hace que se consoliden proyectos en la tercera corona y que fondos que no tenían posiciones en logística también se interesen por un mercado que tiene un problema serio de falta de suelo a resolver, toda vez que podría agotarse en un plazo de tres años.

Para ello, los participantes en el encuentro abogan por intensificar la colaboración con los ayuntamientos y agilizar los trámites burocráticos, con el fin de evitar desaprovechar oportunidades para convertirse en un enclave de referencia para la logística en el sur de Europa.

Al mismo tiempo, las cirucnstancias del mercado se traducen en el aumento de precios que ha experimentado el suelo en los últimos tres años, por lo que debe afrontarse esta situación desde la prudencia a la hora de establecer las expectativas de rentas.