Qué lejos queda ya el Consejo Europeo de Ministros de Transporte del pasado mes de diciembre en el que el ministro de Fomento reivindicaba que los Estados miembros puedan mantener su capacidad de introducir requisitos adicionales para el establecimiento de empresas de transporte, de acuerdo con las peculiaridades de los mercados nacionales siempre que sean proporcionados.

Esa petición parece ahora agua mojada después de que la semana pasada, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenara a España por mantener el requisito de los tres camiones como flota mínima para poder ser transportista.

Consecuentemente, Fomento se queda sin argumentos para defender la introducción de esta limitación de acceso al mercado en el Paquete de Movilidad que están elaborando las instituciones europeas, mayormente porque la libertad de establecimiento de empresa es uno de los pilares básicos del Mercado Común, embrión de lo que ahora es la Unión Europea.

Consecuencias imprevisibles

Dentro del sector del transporte de mercancías por carretera español hay posturas a favor del límite de los tres camiones para poder entrar en el mercado y en contra. Sin embargo, todos parecen estar de acuerdo en que la eliminación de este requisito para poder ser transportista abre el mercado a actores que anteriormente no tenían manera de acceder, a no ser por vías secundarias o, en cierto modo, paralegales.

Así las cosas, CETM argumenta que «la eliminación de este requisito propiciará la entrada masiva a la actividad del transporte de nuevos transportistas de manera desordenada, en perjuicio de los transportistas que actualmente operan en el sector del transporte y de la calidad del servicio que prestan corriendo el riesgo de convertirlo en un sector ‘sumidero’.» 

De igual modo, esta asociación también alerta del «importante quebrant que supondrá este cambio para autónomos y micro empresas, ya que afectará a la transmisión de las autorizaciones de transporte.

Al tiempo, Fenadismer estima que la eliminación del requisito de los tres camiones tiene consecuencias “imprevisibles” y “preocupantes” sobre la composición del sector y, en este sentido, pide a Fomento «su máxima implicación en esta cuestión por ser vital para la futura ordenación del sector empresarial del transporte».

Así mismo, el secretario general de Astic, Ramón Valdicia, afirma que “con su sentencia, el TJUE dinamita el ya de por sí muy tímido proceso de concentración empresarial que nos ha llevado en España, en dos décadas, de menos de dos vehículos de media por empresa a más de tres.»

Por tanto, los principales efectos de esta sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que se vislumbran están relacionadas con su impacto sobre el valor de las tarjetas de transporte, por un lado, y, por otro, con la estructura del sector.

En este sentido, la situación se antoja paradójica, aunque tampoco es previsible que la actual estructura del mercado español de transporte de mercancías por carretera cambie radicalmente de un día para otro.