La Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal) ha repartido prácticamente 153.000 toneladas de alimentos entre los más necesitados en 2015. En concreto, 1.571.932 personas se han beneficiado durante el último año de sus iniciativas solidarias.

El altruismo de la organización, de los 2.932 voluntarios con los que cuenta y de las 8.488 instituciones benéficas que colaboran con ella, constituye el vehículo en el que se transporta la solidaridad de miles de españoles que donan sus alimentos en campañas como la Gran Recogida.

En la última de estas operaciones, más de 110.000 voluntarios recolectaron 22 millones de kilos en sólo dos días, un 5% más que en la anterior campaña, llevada a cabo en 2014.

Cualquier ayuda es poca cuando se trata de luchar contra el hambre.

Como cualquier otra mercancía, todos estos alimentos deben ser manipulados, almacenados y transportados, por lo que la logística se convierte en la pieza fundamental e imprescindible sin la cual no sería posible que la ayuda saltara los muros de la distancia.

La coordinación de los 55 bancos de alimentos que hay en España está en manos de Fesbal, cuyo presidente, Nicolás Palacios, ha explicado a cadenadesuministro.es cómo se gestionan las diferentes ayudas que la ONG recibe en términos económicos y de volumen de mercancías, ya que es imposible medir el apoyo de los voluntarios que colaboran con su trabajo diario.

Fesbal sede

Fesbal gestiona los 55 Bancos de Alimentos que, en 2015, han distribuido más de 150 millones de kilogramos a personas desfavorecidas.

Junto a la inyección económica que aportan tanto las empresas privadas como las administraciones públicas, la organización también mantiene toda una serie de convenios con distribuidoras, supermercados y ‘mercas’ de las principales ciudades, entre otros colaboradores, que donan una parte importante de los alimentos que se reciben.

En este sentido, cuatro son los canales principales de suministro de la ONG: los excedentes de fabricación de distribuidoras, convenios con agricultores de diferentes regiones, las operaciones de recogida entre los ciudadanos y los alimentos adquiridos a través del Fondo Español de Garantía Agraria (Fega). 

A estas ayudas se suman las de los fabricantes y proveedores que dotan a los bancos de las instalaciones, equipos y medios de transporte necesarios para poder llevar a cabo su actividad.

Cuando cualquier ayuda es poca

Mientras desde Fesbal se muestran agradecidos con todos estos colaboradores, lo cierto es que una visita al Banco de Alimentos de Madrid pone de manifiesto que cualquier ayuda es poca cuando se trata de luchar contra el hambre, principalmente por la gran cantidad de alimentos que pasan por sus instalaciones.

Actualmente, la institución madrileña dispone de tres almacenes ubicados en el Colegio de San Fernando, en el norte de Madrid, y en los municipios de Alcalá de Henares y Alcorcón, que sumarían una capacidad para 8.000 palets, a los que se añaden otros 200 m² en Mercamadrid. De esta superficie, 200 m³ corresponde a instalaciones frigoríficas.

Hay carencia de carretilleros y conductores profesionales para los camiones y las furgonetas que se utilizan para la distribución.

En pleno mes de abril, lejos de la Gran Recogida que suele celebrarse a finales de año, la ocupación ya es elevada en las calles del almacén bautizadas con el nombre de los principales donantes. Por eso, las instalaciones suelen quedarse pequeñas en los momentos de fuerte demanda.

El Banco de Alimentos de Madrid precisa de carretilleros y conductores profesionales

El Banco de Alimentos de Madrid precisa de carretilleros y conductores profesionales.

Un problema que se solventa, de nuevo, con la colaboración de operadores logísticos, que ceden temporalmente una parte de sus instalaciones a la ONG para su utilización como almacén temporal.

A falta de varios meses para la próxima Gran Recogida, desde el Banco madrileño ya estiman que necesitarán una superficie de entre 500 y 600 m² en el sur de Madrid, preferiblemente en Alcorcón o Móstoles, con varios muelles de carga y descarga para una operativa correcta.

La organización busca actualmente quien pueda cederle una instalación de estas características que complemente las actuales, que en algún momento fueron una cancha de deporte y una capilla.

Necesidad de profesionales

Del mismo modo, la ONG precisa contínuamente carretilleros y plantilla destinada a almacenaje y mantenimiento de equipos, así como de conductores profesionales para mover los dos camiones y la decena de furgonetas que han cedido varios fabricantes.

Almacen del Banco de Alimentos de MAdrid

Una cancha de deporte y una capilla reconvertidos constituyen el almacén de la zona norte del Banco de Alimentos de Madrid.

A diferencia de lo que sucede con otro tipo de voluntarios que no requieren experiencia laboral, la necesidad de formación en estos quehaceres aumenta la dificultad de encontrar profesionales que opten por trabajar gratuitamente para la organización.

Además, aunque es cierto que los hay, cuando uno de estos voluntarios causa baja en días puntuales es más complicado encontrar quién les sustituya.

Este escollo podría ser solventado con convenios con empresas que destinaran parte de su plantilla a los relevos de conductores y carretilleros, una solución que se proyecta en el Banco de Alimentos pero que aún no se ha materializado en ningún acuerdo.

Estas son solo algunas de las dificultades que encuentra una operativa logística destinada a ayudar a los más necesitados, y en la que cualquier contribución es siempre bienvenida.