La consultora OPEA Partners lleva desde tres años vendiendo e invirtiendo en activos industriales para su transformación en naves logísticas. Es pionera en este campo en España y está especializada en este tipo de reconversión industrial, lo que le ha permitido vender en diciembre de 2020, un total de 60 naves industriales de Villaverde para su reconversión.

Con esta experiencia, ahora su último reto es el de transformar polígonos industriales enteros en parques logísticos, que además sean totalmente autónomos en lo que a consumo energético se refiere.

La reconversión de una industria clásica

OPEA Partners fué fundada hace tres años, y desde entonces vende e invierte en activos industriales para convertirlos en activos logísticos. Philippe Chevassus, su socio director, que lleva 25 años en España, tiene claro el impacto del crecimiento de la demanda para el e-commerce desde hace 10 años. «Hay una escasez de naves logísticas modernas en España, como de mega naves sostenibles. El inversor tiene que plantearse la posibilidad de transformar activos industriales o suelos, en naves logísticas pensadas y diseñadas para las actuales necesidades del ecommerce».

Si alguien quiere vender en un centro urbano, tiene que disponer de una estructura logística eficiente a menos de una hora de la puerta de las ciudades. Porque no solo se vende en el centro, sino también en las afueras donde están naciendo nuevos mega barrios, mal servidos por el retail clásico. «Nosotros, nos dedicamos a buscar esos activos cerca de las carreteras de acceso, con licencia industrial y capacidad de albergar estas mega naves», apunta Chevassus.

OPEA Partners busca activos industriales cerca de las carreteras de acceso a las ciudades, con licencia industrial para su transformación en en naves logísticas.

Para cumplir con este mandato, lo que busca la consultora tiene que cumplir con algunos requisitos como la cercanía a una autovía, estar entre dos grandes ciudades y tener menos de 18 meses de desarrollo. El pasado diciembre, OPEA vendió un portfolio de 60 naves industriales localizadas en el polígono madrileño de Villaverde, a un fondo americano por 44 millones de euros.

«Los propietarios no sabían si venderlos de forma separada o no. Nosotros hemos cogido el paquete entero y lo hemos vendido como portfolio logístico lastmile, porque Villaverde está dentro de Madrid». En dos meses se vendió con pago al contado.

Lo último: parques logísticos autónomos

Según la consultora, se está reinventando el retail. La pandemia ha adelantado más de 10 años las necesidades de hub logísticos y el futuro parece orientarse a los hub 100% sostenibles.

Lo último que OPEA Partners está estudiando, son activos capaces de aportar una autonomía total al parque. «Ser sostenible no es suficiente, tiene que ser energéticamente autónomo, para conquistar más clientes» dice Philippe Chevassus.

Desde hace unos meses, OPEA concentra sus esfuerzos en la búsqueda de activos o polígonos industriales enteros, que tengan potencial para ser totalmente autónomos en energía. Por ejemplo, buscan terrenos para la instalación de un parque fotovoltaico potente y con acceso a suministro de agua con sistema de depuración. De esta forma, son capaces de proponer un polígono entero totalmente autónomo. «Igual que existen casas autónomas, existirán polígonos logísticos autónomos» añade.

Ahora se busca transformar polígonos industriales enteros en hubs logísticos de última generación, donde su puedan adaptar los accesos y las entradas, y disponer de su propia fuente de energía.

OPEA sostiene que a los inversores van a necesitar mucha flexibilidad para desarrollar sus proyectos, espacios para mega naves y un entorno muy sostenible. Esa es la próxima generación de hubs logísticos sobre los cuales trabajan en OPEA. «La venta de un polígono industrial o de un parque logístico se tiene que construir en el sentido de que hay que ir preparando tanto las fuentes de energía como los accesos viarios» afirma el ejecutivo. Este concepto no existe como tal. Por eso hay que crearlo y es lo que estamos haciendo«. 

Nuestra misión es la de transformar polígonos industriales enteros y casi vacíos en hubs logísticos de última generación, donde los inquilinos podrán edificar naves adaptadas a los últimos requerimientos, adaptar los accesos y las entradas, y disponer de su propia fuente de energía. «Tenemos varios inversores interesados, pero en algunos activos, la inversión corre de nuestra cuenta».

«Otra opción también en estudio, es la posibilidad de tener una conexión con el ferrocarril, para poder utilizar lo máximo posible este modo de transporte, y así disminuir el impacto del CO2″ explica el director de OPEA, que contempla también zonas de recarga eléctrica.

El argumento, que nadie discute en la actualidad, es la capacidad de creación de empleo que tienen estos proyectos de última generación. Si antes una zona industrial de 500.000 m² podía emplear a 100 personas, un desarrollo logístico del mismo tamaño puede llegar a emplear hasta 600 personas del entorno y este es un argumento tiene peso con las autoridades locales. Al igual que el de la sostenibilidad.