SPC Spain ha celebrado veinte años de impulso al transporte marítimo de corta distancia con su Conferencia Anual que se ha celebrado esta misma semana en Madrid.

En estas dos décadas los servicios marítimos de corta distancia se han consolidado como una alternativa sólida y eficiente tanto en la fachada atlántica, como, principalmente, en el Mediterráneo, mar en el que juegan un papel fundamental en los tráficos de la península ibérica con el archipiélago balear, con Italia y con el norte de África, un mercado para el que se prevén grandes crecimientos en el futuro.

Según los datos aportados por Elena Seco, presidenta de SPC Spain, casi un millón de vehículos embarcan en los puertos españoles cada año. Así mismo, los tráficos marítimos de corta distancia ya mueven más de la mitad de los camiones que transitan entre España e Italia. Para Seco, el short sea shipping ofrece seguridad, calidad, fiabilidad y buen precio.

En esta misma línea, el presidente de Puertos del Estado, Álvaro Rodríguez, apunta que el transporte marítimo de corta distancia vive una tendencia al alza en España desde la década de 1990, empujado por las políticas europeas que han pretendido equilibrar el reparto modal a partir de criterios de sostenibilidad.

A su vez, el director general de Marina Mercante, Benito Núñez, ha señalado que el short sea shipping está impulsado por dos factores como son evitar la congestión de la red viaria e impulsar la sostenibilidad.

De igual modo, la secretaria general de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, María José Rallo, ha llamado a reforzar la colaboración entre los modos terrestre y marítimo para buscar cadenas de transporte más consolidadas y sostenidas en el tiempo. Además, Rallo también ha puesto en valor la colaboración entre actores públicos e inversores privados para impulsar los tráficos marítimos de corta distancia.

Oportunidades de futuro

Posteriormente, dos meses han analizado la situación y las perspectivas de futuro de los servicios de transporte marítimo de corta distancia tanto en la fachada atlántica, como en la costa mediterránea. En ambos casos, se ha hecho especial hincapié en cómo las normativas internacionales de emisiones contaminantes condicionan los servicios y, al tiempo, también se ha incidido en la importancia de contar con incentivos y apoyo público para evitar distorsiones en el mercado y conseguir objetivos de sostenibilidad asumibles.

A continuación, se han analizado las oportunidades que ofrecen los cambios que se están produciendo en la gestión de las cadenas de suministro a escala global.

En este sentido, por un lado, a escala mundial se observan procesos de relocalización que se están produciendo tras la pandemia y que podrían beneficiar a la península ibérica por su destacada posición geoestratégica en los nexos entre Europa, América y África.

Precisamente en el ámbito de esta región, se observa una tendencia al alza de cara al futuro en los tráficos entre Europa y el norte de África, especialmente con Marruecos, pero también con otros países magrebíes como Argelia y Túnez, que ofrecen importantes oportunidades de crecimiento económico.

Por último, también se han analizado los retos que plantea la descarbonización para el transporte marítimo de corta distancia y las oportunidades de colaboración que se abren entre el transporte de mercancías por carretera y el modo marítimo, para concluir que todos los modos deben abrir un escenario de colaboración franca para buscar las sinergias adecuadas que permitan diseñar cadenas de suministro competitivas.