El Banco Central Europeo estima que las cadenas de suministro globales seguirán sufriendo interrupciones y problemas durante todo el presente 2022.

Sin embargo, la institución espera una mejoría a partir de la segunda mitad del ejercicio, aunque, al tiempo, también llama la atención sobre la incertidumbre existente.

Esta situación en las cadenas logísticas está frenando, según el regulador bancario europeo, la actividad y el comercio a nivel mundial, generando, sobre todo, dificultades en el sector de logística y transporte, escasez en el suministro de semiconductores, restricciones en la actividad económica relacionadas con la pandemia y escasez de mano de obra.

Todo ello podría generar, a juicio del BCE, un efecto látigo que implicaría que las empresas empezasen a acumular inventarios porque esperan una demanda sólida en medio de una escasez de suministros para la producción, como materias primas y bienes intermedios.

En este contexto, la institución no descarta riesgos de nuevas interrupciones del lado de la oferta, especialmente si la crisis sanitaria se intensifica.

Así pues, nuevos brotes pueden resultar suponer cierres aislados de puertos o empresas, lo que induciría más interrupciones en la producción y el transporte, lo que, a su vez, actuaría como un lastre para la actividad y ejercería presiones al alza sobre los precios.

Además, medidas de contención como restricciones a la movilidad también pueden desencadenar nuevamente un cambio en la demanda, con lo que se incrementaría la posibilidad de que se produjeran nuevos cuellos de botella en la oferta.

Sin embargo, el Banco Central Europeo argumenta que si la demanda disminuye, podría producirse relajación en las restricciones de la oferta.

De igual modo, cualquier rápido incremento en la producción de semiconductores y en la capacidad de transporte marítimo puede ayudar a mejorar la oferta de bienes y a mejorar la fluidez en las cadenas de suministro.

 

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