Las matriculaciones de automóviles en la UE se mantuvieron estables respecto a 2017, con un crecimiento anual de un 0,1%. Aunque 2018 marcó el quinto año consecutivo de crecimiento, con casi 15,2 millones de coches registrados, el incremento anual se redujo de un 9,3% en 2015 a un 3,4% en 2017, antes de estancarse el pasado año.

En este contexto, 2019 va a ser un año crucial, ya que tanto el ‘Brexit’ como las tensiones comerciales con los EE.UU. representan una seria amenaza para nuestra industria. Siendo los 15 miembros de ACEA compañías verdaderamente globales y grandes exportadores, el comercio internacional es un importante pilar para la competitividad de nuestro sector.

El escenario de un ‘Brexit’ sin acuerdo se hace cada vez más probable y provoca una enorme incertidumbre para la economía europea, afectando también a la confianza del consumidor. Los fabricantes de automóviles se están viendo obligados a tomar medidas de contingencia drásticas, hasta el punto de que, según cifras recientes publicadas por nuestros homólogos británicos SMMT, la inversión en la industria automovilística en el Reino Unido cayó un 50% en 2018.

Y la realidad es que, a pesar de todas las medidas de contingencia que se puedan tomar, nada puede cubrir el agujero que dejará la salida del Reino Unido de la UE sin un acuerdo. Ante esta situación ACEA continúa instando a ambas partes a intensificar sus esfuerzos para conseguir una acuerdo antes de la fecha límite del 29 de marzo.

Al mismo tiempo, la amenaza de que se impongan aranceles en los EE.UU. a las importaciones de vehículos y componentes de automoción procedentes de Europa se ha vuelto muy real, tras la presentación, a principios del pasado mes de febrero de un informe del Departamento de Comercio sobre la amenaza que la industria automovilística extranjera supone para la seguridad nacional del país.

Los objetivos de emisiones de CO2 de coches y furgonetas nuevos, recientemente acordados para 2025 y 2030, también serán extremadamente exigentes para la industria europea del automóvil.

Dichos aranceles significarían que todos los fabricantes de automóviles en los EE.UU, ya sean nacionales o internacionales, se enfrentarían a un aumento significativo en los costes, haciéndolos menos competitivos y generando un efecto contraproducente en la economía del país americano.

Así mismo, la Comisión Europea ha indicado claramente que tiene la intención de tomar represalias contra la imposición de cualquier medida arancelaria. La situación es extremadamente preocupante para las empresas en ambos lados del Atlántico. Cualquier medida restrictiva del comercio no solo afectará a la industria automovilística de la UE, sino también a la economía y los consumidores de los EE.UU.

Y, en medio de este desafiante clima comercial, los objetivos de emisiones de CO2 de coches y furgonetas nuevos, recientemente acordados para 2025 y 2030, también serán extremadamente exigentes para la industria europea del automóvil.

Esto es debido en gran parte a la continua disminución en las ventas de vehículos diesel, compensadas por un aumento en las ventas de coches de gasolina, que emiten más CO2. Como resultado de esta tendencia, 2018 fue el segundo año consecutivo en el que las emisiones de CO2 de los automóviles nuevos aumentaron.

Cumplir dichos objetivos va a requerir una mayor aceptación por el mercado de los vehículos eléctricos y con combustibles alternativos de lo que actualmente es posible.

En definitiva, los fabricantes europeos de automóviles están comprometidos para abordar los desafíos que se avecinan, invirtiendo e innovando para hacer avanzar la movilidad. Sin embargo, esto también requiere el apoyo continuo de los responsables políticos, ya que tienen que garantizar que la movilidad siga siendo asequible y accesible para todos los europeos en el futuro. Sin lugar a dudas, esto también debería encabezar la agenda del próximo Parlamento Europeo y la Comisión Europea.

Erik Jonnaert
Secretario General de ACEA
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