En el año 2013, la Comisión Europea publicó las directrices sobre prácticas correctas de distribución de medicamentos para uso humano. Hasta ese momento, no se controlaba debidamente cómo debería garantizarse un transporte seguro y adecuado para mantener las condiciones del medicamento en la cadena logística.

Los principios activos recorren todo el mundo hasta llegar al cliente final y deben estar siempre controlados, pues se producen miles de movimientos desde que un principio activo parte de su lugar de origen hasta que llega a su destino en Europa.

En este sentido, tal y como ha explicado Javier Soler, director de Supply Chain & Quality de Qualipharma en un webinar organizado por la consultora, existen diferentes tipos de camiones y cada uno está diseñado para mantener el producto de una determinada manera.

La empresa puede elegir entre camiones isotermo, camiones refrigerados normales o reforzados, o camiones frigoríficos normales o refrigerados, pero cualquiera de ellos ha de estar preparado técnicamente para este tipo de transporte y ser capaz de mantener una temperatura constante.

Mantenimiento de las condiciones

La mayoría de los equipos frigoríficos son autónomos, por lo que mantienen el frío aunque el camión esté parado. No obstante, no basta con la palabra del transportista, sino que se debe garantizar al cliente que no ha habido incidencias de ningún tipo.

Para ello, se realizan registros de temperatura con termógrafos y sondas calibradas, mapeos de temperatura y registros de paradas o apertura de puertas, entre otros. Además, se debe proceder a una limpieza profunda antes de la carga de medicamentos, siendo recomendable que los vehículos destinos a este uso únicamente se utilicen para ello.

También es importante tener la seguridad al llegar a destino de que el medicamento nunca ha sido manipulado. Para ello, algunas empresas del sector utilizan cámaras, alarmas o sistemas de cierres especiales, para que nadie sea capaz de abrir los camiones en condiciones normales y que si alguien lo consigue, quede algún tipo de registro.

Sistema de calidad

En definitiva, es necesario que el transportista cree un sistema de calidad sencillo, con un adecuado sistema documental, personal formado para ello, elementos para la gestión de riesgos, y protocolos de carga y descarga, corrección de las desviaciones de temperatura, actuación en caso de robo o accidente, etc.

Si bien no se exige que los transportistas tengan un certificado GDP de buenas prácticas, sí es muy recomendable y de hecho, el fabricante y el laboratorio pueden pedirle que las respete los puntos que le aplican. El objetivo es hacer las cosas conforme le gustan a los clientes, para los que sí es obligatorio, apostando por una estructura y una metodología común en el sector.