Además de Portugal, en los últimos días también Francia ha decidido cerrar sus fronteras para contener el avance de los contagios de coronavirus.

Se suma así el país galo a otros Estados europeos, como Alemania, Bélgica y Portugal, para limitar los accesos terrestres desde el 31 de enero para cualquier viajero, independientemente de su modo de transporte.

Así pues, quien desee entre desde otro país del área europea (Unión Europea, Andorra, Islandia, Liechtenstein, Mónaco, Noruega, San Marino, Santa Sede y Suiza) está obligado a presentar el resultado negativo de una prueba PCR realizada 72 horas antes de su salida.

De igual modo, la normativa establece una serie de exenciones a dicha obligación, entre las que se encuentran los desplazamientos de los conductores profesionales del transporte por carretera en el ejercicio de su actividad.

En este caso, los conductores deberán acreditar el motivo de su viaje por causas laborales conforme al certificado de desplazamiento elaborado por la Comisión Europea, como indica Fenadismer en un comunicado.

La situación afecta de pleno al transporte internacional español que tiene que transitar por las carreteras galas para alcanzar otros países de la Unión.

Según el cómputo de Fenadismer, más de 20.000 camiones españoles cruzan la frontera entre Francia y España, principalmente a través de los pasos fronterizos de La Junquera en Cataluña y de Irún en el País Vasco, los que, como resalta la ptronal, se verán sometidos a controles fronterizos que ralentizarán su actividad.