Paso a paso, el comercio electrónico se ha convertido en un enemigo formidable que propone un cambio radical del actual esquema de trabajo del comercio al por menor, basado tradicionalmente en llegar a los clientes a través del surtido disponible en establecimientos individuales o en cadenas.

El vértigo que produce esta transformación radical y la amenaza que suponen Amazon y otros operadores especializados del canal on-line, con profundas prácticas de control del suministro y la venta, provoca que se produzcan movimientos inéditos.

Un ejemplo de esto es el hecho de que multitud de pequeños establecimientos comerciales de doce ciudades diferentes en los Estados Unidos se hayan unido para reclamar una regulación más contundente de las prácticas anticompetitivas, según reporta el Wall Street Journal.

En este mismo sentido, ya parece que se está estudiando un endurecimiento de la legislación norteamericana de competencia.

Frente a ello, Amazon habría reaccionado, destacando que los cambios legales que se proponen implicarían que muchas pequeños comercios no pudieran llegar a mercados más grandes a través del canal on-line a través de una intervención en el libre mercado que considera sin sentido.

En el fondo de la cuestión subyace una pugna por un canal cada vez más pujante y en el que los grandes e-tailers ejercen un fuerte control merced a su dominio tecnológico y que está siendo puesto en cuestión en diferentes zonas del planeta.