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El Impuesto sobre Hidrocarburos recauda 13.156 millones de euros.

El transporte tiene que ir preparándose para la avalancha de impuestos medioambientales que se avecina, en un escenario en el que las Administraciones públicas parecen estar cada día que pasa más caninas, como dirían los más castizos.

Según el estudio ‘La Fiscalidad Ambiental en España’ elaborado por Consejo General de Economistas, en España existen multitud de impuestos presuntamente verdes, aunque más del 60% de la recaudación de este tipo se consigue a través del Impuesto sobre Hidrocarburos.

Es más, al analizar los datos de recaudación por impuestos ambientales el trabajo constata con sorpresa que, pese a la creciente preocupación por el medio ambiente, dicha recaudación ha disminuido desde 2000 a 2016, en el mundo en general y en Europa en particular, de tal modo que el porcentaje que supone la fiscalidad verde sobre los ingresos tributarios de cada país ha pasado del 6,8% en 200a al 6,1% en 2017, aunque, en términos absolutos, entre 2016 y 2017, en la UE se ha incrementado la recaudación de la fiscalidad verde un 1,1%y en España un 3%, hasta colocarse en un 5,4% sobre el total de ingresos tributarios, registro que es siete décimas inferior a la media de la UE.

Hidrocarburos, el gran recaudador

En cuanto a las clases de impuestos ambientales, los que más recaudan son los que gravan la energía, que en Europa suponen el 76,9% de toda la fiscalidad verde y, en España, el 82,9%. Por el contrario, los que gravan el transporte en Europa recaudan el 19,8%, mientras que en España asciende al 12,7%.

En este país, el Impuesto sobre Hidrocarburos recauda 13.156 millones de euros, que suponen el 74% de los impuestos sobre la energía y el 61,5% del total de impuestos medioambientales, mientras que  el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, con una recaudación de 2.225 millones de euros, aporta algo más del 10%.

A la vista de estos datos, el Consejo General de Economistas concluye que es previsible que, tanto en el mundo como en España, se incrementen los impuestos ambientales, con la Unión Europea como elemento dinamizador, por lo que, a su juicio, debería coordinarse la política de subvenciones y la impositiva para que no se subvencionen actividades gravadas y, consecuentemente, apuesta por la promulgación de una ley marco de fiscalidad ambiental que permita un aumento de la recaudación para las comunidades autónomas.