El Corte Inglés iniciará en la localidad guipuzcoana de Éibar su proceso de transformación para adaptarse a una estructura de ventas con mayor peso del canal on-line en detrimento de la distribución física, verdadero pilar histórico de la compañía.

Con estas iniciativas, los grandes almacenes intentan adaptarse a un nuevo entorno marcado por el auge del comercio electrónico, impulsado por el cambio que se ha venido produciendo en los hábitos de consumo en los últimos años y que parece haberse acelerado durante la crisis sanitaria.

En su centro de la población armera, la empresa tiene previsto instalar su primera ‘dark store’ del País Vasco, desde la que se realizarán labores preparación y distribución de pedidos de alimentación para el comercio electrónico, que dará servicio a las tres provincias de la región, aprovechando su ubicación en el centro del triángulo formado por las tres capitales vascas.

De igual manera, los grandes almacenes también prevén crear en Éibar un espacio de venta digital con acceso a cerca de 2,5 millones de referencias, disponibles para que los clientes puedan realizar su pedido a través de internet y pasar a recogerlo allí mismo o recibirlo en su domicilio.

Así mismo, en ese espacio también se habilitará el servicio de recogida de pedido en tienda que los clientes hayan realizado vía on-line, junto con otros servicios, como los de atención al cliente o gestión de devoluciones, entre otros.