El ecommerce está poniendo a prueba las distintas cadenas de suministro y cómo las empresas de logística y distribución son capaces de llegar hasta el cliente final en los tiempos y formas que demanda en cada momento.

La pandemia ha incrementado las necesidades de reparto a los habitantes del centro de las ciudades, con la incorporación de nuevos clientes, y ha impulsado el crecimiento continuo del ecommerce -a doble dígito año tras año-, hasta el punto que el crecimiento que teníamos esperado en los próximos de tres años se haya producido en apenas tres meses.

La demanda crece también por el envejecimiento de la población y el mayor número de habitantes en las ciudades que necesitan cada vez más servicios en su domicilio. La transformación del sector está siendo muy alta, tanto para el B2C como para las entregas B2B.

Por ejemplo, los centros comerciales ahora están destinados en su mayoría a la venta, ya no hay espacios para almacén. El abastecimiento de mercancías se produce de manera nocturna, y ahora somos las empresas de distribución las que pasamos a gestionar el stock y debemos asegurarnos de que cada día la mercancía esté en el lugar y momento adecuados, al menor coste posible y de una forma sostenible.

Durante la pandemia nos hemos enfrentado a un pico de demanda muy alto y desconocíamos durante cuánto tiempo se iba a prolongar.

¿Cómo está afrontando el sector de la logística y la distribución a este reto? Tratando de adaptarnos continuamente y de impulsar a través de la tecnología distintos mecanismos que nos puedan ayudar a responder a la creciente demanda y a dar el servicio óptimo.

Tras la pandemia, se ha hecho evidente tanto la necesidad de flexibilidad como la necesaria adaptación y mejora continua. El ecommerce se caracterizaba por constantes picos de demanda muy claros (campaña de Navidad o el Black Friday por ejemplo), picos con una duración determinada, pero durante la pandemia nos hemos enfrentado a un pico de demanda muy alto y desconocíamos durante cuánto tiempo se iba a prolongar.

De ahí, la importancia de contar con estructuras flexibles y adecuadas a una demanda cambiante. Lo primero es ser capaces de identificar cuál va a ser la demanda, por lo que todos los sistemas de gestión de demanda, de Data Science y de Big Data han de llevarnos a predecirla y, a partir de ahí, hemos de ser capaces de automatizar los procesos, tanto en la parte de robotización (software) como en la de automatización (mecánica) del propio proceso.

En España, destacamos por ser demandantes de servicios a domicilio, mientras que en los países nórdicos se prefiere la entrega en puntos de conveniencia. Por ello, o nos servimos de distintos mecanismos que nos permitan eliminar las entregas fallidas y hacer un seguimiento continuo a los clientes, o poco vamos a poder hacer.

Un aspecto clave en la distribución urbana de mercancías es el medioambiental, sobre todo en Citylogin, ya que la empresa nace de las necesidades de desarrollar una logística urbana sostenible.

En 2014, Roma aprobó unas restricciones muy severas de movilidad en el centro de la ciudad y Citylogin se creó para dar respuesta a estas restricciones. Ahora, en 2021 seguimos el mismo criterio de desarrollar acciones de carácter sostenible con vehículos de bajas emisiones. Pero, más allá de la preocupación por el medioambiente, está la preocupación por la sostenibilidad, que tiene dos partes: la medioambiental y la económica.

El hidrógeno transformará la distribución en el centro de las ciudades.

La clave está en balancear ambas partes, y esto requiere de mucho trabajo, como por ejemplo adecuar los vehículos a cada una de las operativas que tenemos, o crear nuevas infraestructuras que nos ayuden a utilizar estos vehículos medioambientalmente sostenibles.

Los vehículos sostenibles tienen tres aspectos que dificultan su incorporación a las operaciones logísticas: por un lado el coste económico, que es superior al de sus homónimos en diésel; por otro lado, la disponibilidad de estos vehículos en cuanto a tiempo, ya que no siempre hay en stock; y por último las restricciones técnicas, como la autonomía o la capacidad de carga, que hacen que por ejemplo en el caso de Citylogin tengan que recurrir a medios auxiliares como centros de consolidación o hubs de proximidad.

Está claro que tenemos que ir hacia un mundo más sostenible, incorporando vehículos predominantemente eléctricos. El hidrógeno también es un hito importante puesto que transformará la distribución en el centro de las ciudades.

En Citylogin ya estamos desarrollando un vehículo eléctrico impulsado por pila de hidrógeno, así como una infraestructura de recarga de hidrógeno que nos va a ayudar a abastecer nuestra flota. El hidrógeno es la clave del futuro para el transporte sostenible.

Lo que está claro es que el futuro pasa por una distribución cada vez más sostenible, por una educación del cliente final para suprimir esos servicios innecesarios que además generan una logística inversa muy fuerte.

Hay que suprimir el pensamiento de que las devoluciones no tienen coste y reducir el número de empresas de reparto que acudimos a un mismo punto de entrega. En este sentido, es necesario el desarrollo de acuerdos de colaboración entre dichas empresas para llevar a cabo una distribución urbana mucho más sostenible.