En su última dosis de propaganda, la correspondiente a la semana en curso, el presidente del Gobierno ha avanzado algunos datos más relacionados con el plan diseñado para la gestión y el desarrollo de los fondos europeos de recuperación Next Generation UE.

En total, el Ejecutivo aguarda como mansa agua de mayo para una economía agostada cual pedregoso barbecho de la Meseta en plena canícula la friolera de 140.000 millones de euros en transferencias y créditos en el período 2021-2026, volumen que, a juicio de Sánchez, supone «el plan más ambicioso de la reciente historia económica de España».

En definitiva, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, anunciado con fanfarría y en diversas ocasiones, pero sin entrar en lo que los taurinos denominan la suerte suprema, se articula a través de 212 medidas, de las que 110 son inversiones y 102 son reformas.

El mayor presupuesto en Movilidad

Estas inversiones van a movilizar cerca de 70.000 millones de euros en el periodo 2021-2023 y, así mismo, de la veintena de principales inversiones que se van a desarrollar en la primera fase del plan, la más relevantes por su presupuesto es la que corresponde a la Estrategia de Movilidad Sostenible, Segura y Conectada, con unos recursos de más de 13.200 millones de euros.

De igual modo, la Estrategia de Movilidad también está colocada entre las reformas clave que se proponen en el Plan de Recuperación, junto con la modernización del sistema de salud o de la Justicia, entre otros aspectos.

Por detrás le siguen el Programa de Rehabilitación de Vivienda y Regeneración Urbana, la Modernización de las Administraciones públicas, el Plan de Digitalización de Pymes, la Hoja de Ruta del 5G, la nueva Política Industrial España 2030 y Estrategia de Economía Circular, el Plan Nacional de Competencias Digitales, la Modernización y Competitividad del Sector Turístico, el Desarrollo del Sistema Nacional de Ciencia e Innovación y el despliegue e integración de energías renovables.

Lo cierto es que las cantidades parecen retrasarse y no llegan, pendientes de que los Tribunales alemanes den el visto bueno y de que se defina el reparto a nivel institucional.