El presidente del Gobierno ha anunciado en su habitual alocución dominical, tras la reunión telemática con los presidentes autonómicos, un plan para el rescate del sector de la automoción, dotado con 3.7590 millones de euros de dinero público.

El plan se presentará este lunes, tras la reunión que tiene previsto celebrar con los representantes de la industria y se aprobará en el Consejo de Ministro del martes 16.

El plan incluirá reformas legales, estímulo a investigación, fiscalidad y formación profesional además de un paquete solicitado con urgencia para remontar las ventas, con ayudas a la compra de vehículos para incentivar la renovación del envejecido parque, incluidos los de motor de combustión.

Este plan de ayudas de 3.750 millones sigue los pasos del anunciado por el Gobierno francés, que destinará a su industria del automóvil 8.000 millones de euros, y los de la Unión Europea, con su plan de reactivación económica, en el que la industria y la automoción desempeñan un papel esencial.

Plan de impulso a la actividad industrial

La Alianza por la Competitividad de la Industria Española, encabezada por Anfac, presentaba al Gobierno  y a los partidos con representación en el arco parlamentario a finales de abril, un programa de medidas para impulsar la actividad industrial y relanzar cuanto antes la economía nacional, que es lo que permitirá mantener el empleo, y que tiene su continuación en el plan anunciado.

La novedad es que las ayudas no serán exclusivas para la adquisición de vehículos eléctricos, que sí tendrán una partida específica de unos 65 millones de euros. La demanda del sector automovilístico, y la realidad de una oferta en vehículos eléctricos que no da respuesta a las necesidades de los usuarios, a propiciado que también se puedan beneficiar de esas subvenciones las compras de vehículos de motores de combustión interna, ya sean de gasolina o de diésel, a pesar de las reticencias que esa posibilidad despertaba en el Ministerio para la Transición Ecológica.

Se trata en definitiva de intentar atajar en primer lugar la contaminación provocada por un parque automovilístico, como el español, que es uno de los más envejecidos del continente y también de los más contaminantes. Una medida que va más allá de las derivadas de posiciones dogmáticas como la de la ministra para la Transición Ecológica del actual Gobierno, facilitando la renovación con modelos menos contaminantes, incluyendo los de motores de combustión interna.