El aumento de los impuestos del gasóleo se concreta como una de las principales fuentes de financiación para los próximos Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno tiene intención de poner en marcha para 2019, pese a las evidentes dificultades para poner de acuerdo a diferentes grupos políticos y la aritmética parlamentaria que tiene enfrente.

Según los datos del propio Ejecutivo, el aumento de los tipos impositivos para el combustible diésel podría suponer unos ingresos para el Estado de 670 millones de euros, por encima de otras subidas de impuestos planeadas por el Gobierno de Sánchez y con recorrido todavía para una subida aún mayor con la que el nivel de impuestos que soportaría el gasóleo se equipararía definitivamente con el que ya tiene la gasolina.

El Ejecutivo tiene previsto recaudar, a tenor de los PGE 2019 que se han enviado a la Unión Europea para su revisión esta misma semana, un total de 5.678 millones de euros gracias a las medidas acordadas conjuntamente por el PSOE y Unidos Podemos, con vistas a que el techo de gasto del Estado se coloque en los 125.064 millones de euros el año que viene, un 4,4% por encima del de las cuentas públicas en 2018, aunque manteniendo el objetivo de déficit público en el 1,8%.