La ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, parece renunciar a introducir a corto plazo el nuevo impuesto al diésel en el que lleva meses trabajando el Gobierno.

En declaraciones realizadas durante una entrevista en Radio Nacional esta misma semana, Ribera ha asegurado que «en estos meses, en los que hemos vivido un incremento muy notable de los precios de los combustibles fósiles por los mercados internacionales, sería enormemente sensible introducir un incremento adicional que perjudicaría a quienes más necesitan esos recursos».

Así mismo, la ministra ha señalado que «hay que tener cuidado con el momento» en que se introducen nuevos impuestos, especialmente para no perjudicar a los colectivos sociales más desfavorecidos que son, precisamente, los que más utilizan esta fuente de energía, tradicionalmente más barata que la gasolina.

Con este anuncio, también respira el sector del transporte, aunque la amenaza no desaparece del todo, ya que el Ejecutivo no renuncia a introducir el gravamen en un futuro, sino que aplaza su llegada forzado por las circunstancias económicas.