El camión del futuro según Mercedes Benz

La mayor parte de los proyectos de conducción autónoma en marcha hoy están pensados para rutas largas en autopistas.

El transporte de mercancías por carretera es un sector heterogéneo, en el que existen grandes diferencias entre, por poner algunos ejemplos, la larga distancia y el reparto de paquetería, entre la carga fraccionada o el transporte especial.

Sin embargo, la mayor parte de los sectores se enfrentan a una creciente escasez de conductores profesionales, que es un problema que se presenta, además, a escala global, que tiene múltiples causas y que guarda relación con la revolución tecnológica que están viviendo el propio sector.

Uno de los elementos que mayor efecto va a tener sobre el sector es el relacionado con la conducción autónoma, una tecnología que avanza paso a paso, pero sin detenerse, y que, según un reciente estudio, supondrá la pérdida de 294.000 puestos de trabajo en el segmento de transporte de larga distancia de los Estados Unidos.

Una cuestión de salarios y tecnología

El trabajo, firmado por el sociólogo de la Universidad de Pennsylvania Steve Viscelli parte de que la mayor parte de los ensayos con camiones autónomos hoy en día están pensados para rutas largas, a ser posible en autopistas o vías de alta capacidad, donde la conducción es más sencilla y previsible.

Además, según el análisis de Viscelli, estos empleos, con largas jornadas de conducción, son los que mayor salario tienen, frente a los que en los Estados Unidos, perciben, por ejemplo, los conductores de reparto urbano o de distribución de las mercancías recibidas en los puertos de este país.

Estas dos circunstancias llevan a pensar que el mayor impacto de la conducción autónoma se concentrará sobre los conductores de larga distancia, mientras que en el reparto urbano se seguirán utilizando conductores hasta que la tecnología esté más desarrollada, ya que los puestos de trabajo en este segmento del transporte son más baratos.

Por otra parte, los vehículos más contaminantes y antiguos se concentrarán en los entornos portuarios, lejos de las ciudades, para su uso por conductores con salarios inferiores también a los de los servicios de larga distancia.

Sin embargo, el estudio también concluye que con el empuje del comercio electrónico podrían crearse nuevas necesidades de transporte, que podrían superar incluso al volumen de trabajos destruidos por la conducción autónoma, aunque, según destaca, serían con peores condiciones y salarios que los existentes en el actual transporte de larga distancia.