planta renault en wuhan

Wuhan, origen del reciente brote epidémico, es uno de los grandes centros de producción de la industria automovilística china.

El gigantismo del mercado chino y su posición como uno de los centros productivos más potentes a escala global han contribuido a magnificar el impacto de una crisis sanitaria con origen en este país asiático y convertida rápidamente en global, con efectos sobre las cadenas de suministro de todo el planeta.

La situación originada en Wuhan, en el interior de China, ha coincidido además, con la celebración del año nuevo en el gigante asiático, un momento en el que la actividad de importación de mercancías y materias primas se paraliza, algo que, en esta ocasión, se ha convertido en un período de baja actividad más largo, toda vez que las autoridades han pedido a los trabajadores que alarguen sus vacaciones una semana más e incluso en Shanghai y Suzhou, dos de los grandes centros de exportación del país, los permisos se han prolongado hasta el 9 de febrero.

Tecnología y automoción

Así pues, dos de los grandes sectores con cadenas de suministro más complejas e internacionalizadas, como son los casos de la electrónica y la automoción, están empezando a sentir cómo el descenso de actividad se traduce en una menor producción en sus principales factorías.

En concreto, dentro del sector de la tecnología, la prolongación del cierre se está dejando notar en las regiones costeras de Jiangsu y Guangdong, dos de las principales plazas de este segmento, en las que tienen sus bases de operaciones algunos de los principales proveedores y fabricantes de piezas de Apple, Samsung o LG.

De igual modo, la propia región de Wuhan, donde se ha originado el brote epidémico, es, junto con Hubei, una de las principales áreas de producción de la industria automovilística en el país. Allí se encuentran instalaciones, entre otros, de Honda, Nissan, Renault y PSA, que directamente han cerrado sus cadenas de producción o han disminuido drásticamente su actividad.

Además, la crisis también ha tenido un fuerte impacto en las aerolíneas que trabajan con el país, tanto en el segmento de viajeros, como en el de carga aérea. Así, British Airlines ha suspendido todos sus vuelos con el país asiático.