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Salvador de la Encina, a la izquierda, con Alejandro Aznar, durante un encuentro del Clúster Marítimo Español.

La actual situación de inestabilidad política, con un Gobierno en funciones que aguarda el resultado de las próximas Elecciones Generales del 10 de noviembre, incide de manera particular en la falta de capacidad que tiene el Ejecutivo para impulsar cambios legislativos imprescindibles para adaptar diferentes aspectos de la gestión del país a la actual coyuntura económica internacional.

En el ámbito de los puertos, este período de transitoriedad se traduce en una evidente falta de impulso en Puertos del Estado para alumbrar un Marco Estratégico que el sistema portuario español pide a gritos, con el fin de poder seguir siendo competitivo a nivel internacional, y como ha afirmado esta misma semana Alejandro Aznar, presidente del Clúster Marítimo Español, en un acto organizado por esta institución,«establecer planes a largo plazo que ofrezcan marcos de trabajo estables».

En este sentido, el presidente de Puertos del Estado, Salvador de la Encina, también ha reconocido que el organismo público poco puede hacer, salvo seguir recabando opiniones de las comunidades portuarias, en el actual marco de inestabilidad política para llevar a cabo algunas de las medidas propuestas durante la elaboración del Marco Estratégico que superan el ámbito de actuación de documento que habría de definir la política portuaria de cara a la próxima década y que debería estar listo, independientemente del resultado de las Elecciones, para la primera mitad del próximo 2020.

Debilidades y fortalezas de los puertos españoles

Sin embargo, la elaboración del Marco Estratégico ha servido, por lo menos, para sacar a la luz cuatro debilidades del sistema portuario español, como la deficiente coordinación existente en los PIFs, la falta de conectividad de los puertos por carretera y ferrocarril tanto con su hinterland más próximo, como con el resto de Europa, el alto coste y la poca flexibilidad de la estiba y, por último, el excesivo número de puertos que compiten entre sí y dispersan las inversiones.

Frente a ellas, de la Encina también ha destacado dos fortalezas de los puertos españoles, como son la consistencia de las infraestructuras que componen el sistema portuario español, así como su estratégica posición en relación con las cadenas logísticas internacional, que llaman a aprovechar todo el potencial del conjunto de puertos de interés general.