El transporte gallego ha decidido ser previsor y ponerse la venda antes de la herida, en relación con el sistema de pago por uso que ya planea imponer el Gobierno.

En este sentido, Fegatramer estima que Galicia y el transporte de la región «se verían muy afectados, por su situación periférica con respeto al resto del Estado y del resto de países de la Unión Europea».

De igual modo, la organización estima que el alto número de kilómetros de vías de alta capacidad que tiene la comunidad, y que son susceptibles, por lo tanto, de incorporar peajes, dispararía los costes del sector.

Además, Fegatramer también se queja, además, de que precisamente se impondrían nuevos peajes después, como indica en un comunicado, «de que Galicia tuviera que esperar años y años por unos accesos dignos y que posibilitaron que la Comunidad superara en parte su ancestral aislamiento en materia de infraestructuras terrestres de comunicación».

La patronal gallega estima que este panorama ha condicionado profundamente el desarrollo de la comunidad autónoma, a lo que, en su opinión, «habría que sumar años de pago de peajes, de los más altos de España, como los de la AP-9, y ahora, solo faltaría que antes de librarnos de estos últimos los transportistas gallegos tuvieran que pagar antes por el uso de las autovías de Galicia».