gas natural

La gran ventaja de los biocombustibles es que no implican grandes cambios en motores e infraestructuras de abastecimiento.

Si cada vez parece más claro que el transporte de corta distancia para la última milla, así como para la distribución y el reparto de mercancías en las ciudades se dirige hacia la electrificación a corto plazo; sin embargo, las dudas sobre el modelo energético a seguir azotan al transporte de media y larga distancia.

En estos ámbitos, las alternativas al diésel parecen lejanas, dadas las dificultades que existen para el desarrollo de la pila de hidrógeno, aunque, por otro lado empiezan a surgir nuevas opciones que podrían ayudar a reducir el impacto medioambiental de estos servicios.

Un reciente estudio elaborado por DHL titulado ‘Combustibles Sostenibles para la Logística‘ analiza el gran papel que están llamados a jugar los combustibles sintéticos en las actividades de transporte de larga distancia.

A juicio del operador, estos carburantes tendrán una importancia capital en la reducción de emisiones en las dos próximas décadas, ya que ofrecen una ventaja fundamental que consiste en que no requieren de grandes modificaciones en los actuales motores de combustión, ni en las infraestructuras de abastecimiento y repostaje.

De igual modo, la multinacional también vaticina que en un plazo de entre cinco y diez años los combustibles sintéticos alcanzarán una masa crítica que permitirá su adopción masiva en el mercado de los servicios logísticos y de transporte, aunque también se alerta de que el incremento en el uso de biocombustibles no debería suponer la destrucción de masas arbóreas.

Además, el análisis también aboga por un proceso que integre a todos los actores de la cadena y que aproveche ayudas públicas para facilitar la transición.