La ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha presentado este jueves el proyecto de Presupuestos para su Departamento de cara a 2022 que, sin modestia alguna, ha calificado como «los más ambiciosos de los últimos doce años», así como el «más sostenible y social del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana».

Sin embargo, esta «ambición, sostenibilidad y conciencia social» solo llegan a los ámbitos de la vivienda y de la movilidad, fundamentalmente urbana, y de manera prioritaria al ferrocarril, también en la vertiente de viajeros, dejando bastante de lado a la logística y el transporte de mercancías, citados de pasada en una intervención en la que ha quedado bastante claro, que son materias que no figuran entre los objetivos de unas cuentas que no se han visto por ningún lado.

Casi el 40% de la inversión total consignada en el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2022, lo ejecutará el ministerio de Transportes.

En esencia, son 19.328 millones de euros, un 15% anual más, que apenas prestan atención a lo crucial de un ministerio que se dice de ‘Transportes’, ¡a qué vino el cambio de nombre!, que es el impulso de un sistema logístico de calidad para la competitividad de la economía española.

De esa cantidad, Transportes tiene previsto destinar 16.286 millones de euros a inversión, con un incremento de un 17% con relación a este 2021, una cantidad que supone casi un 40% de la inversión total consignada en el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2022 y que se centrará en lo que Raquel Sánchez ha llamado «recuperación justa», con especial atención al impulso económico y la transformación digital, la descarbonización y sostenibilidad, así como la igualdad y cohesión.

Logística ‘tangencial’

Así pues, frente al que se ha calificado de «mayor presupuesto de la historia» en el ámbito de la vivienda, con 3.290 millones de euros, y los 6.743 millones de euros en ferrocarril, se han hecho pocas referencias al transporte de mercancías y la logística, salvo la vaguedad perifrástica de «materializar una logística menos carbonizada” utilizada por la ministra.

En el ámbito ferroviario se han previsto 5.211 millones de euros para el conjunto de la red transeuropea, así como para actuaciones de intermodalidad y logística relacionadas con accesos ferroviarios a puertos, terminales, digitalización de las cadenas logísticas y el Plan Mercancías-30.

Para el transporte marítimo, el Ministerio tiene previstos 1.033 millones de euros que contemplan, entre otras, actuaciones de mejora de los accesos terrestres e intermodalidad de la red de puertos, así como de promoción de tecnologías y energías alternativas e impulso de las inversiones en digitalización y sostenibilidad.

En unos presupuestos centrados en vivienda y en movilidad en las ciudades, la distribución urbana tiene un papel ciertamente secundario.

Se han anunciado también 245 millones de euros en ayudas para el impulso de la digitalización, sostenibilidad e innovación del transporte, pero sin dar detalles relacionados con las mercancías, algo que también ocurre en el ámbito de la movilidad en las ciudades, otra de las prioridades del Departamento, y en el que la distribución urbana tiene un papel ciertamente secundario.

En el transporte por carretera, quizá lo más reseñable es el importante aumento de un 11% en la inversión en conservación de la red viaria, que alcanza una cifra máxima de 1.371 millones de euros, precisamente cuando el proyecto de pago por uso en las autovías, cuyos ingresos se dedicarán teóricamente a esta partida, encara sus etapas finales.