El último Consejo de Ministros de esta misma semana ha dado el banderazo de salida para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2021.

Las cuentas públicas implicarán un aumento del gasto que, según el propio Ejecutivo, será el mayor de todos los Presupuestos hasta ahora para lo que se ha venido a denomina «inversión social», con un total de 239.765 millones de euros.

En paralelo, los Presupuestos Generales del Estado también implicarán nuevas formas de recaudación destinadas a cubrir este gasto, junto con los fondos europeos que habrán de llegar el año próximo, con una serie de medidas fiscales que tendrán un impacto de 1.862 millones de euros en 2021 y de 2.135 millones de euros en 2022.

Entre estas medidas fiscales se encuentra una reducción de la bonificación fiscal del gasóleo que implicará una recaudación adicional para las cuentas del Estado de 500 millones de euros en los dos próximos años.

Este aumento impostivo permitirá acercar la tributación del diésel a la gasolina al reducir la bonificación hasta 38 euros por cada 1.000 litros, lo que, según las cuentas del Gobierno, supone 3,45 euros/mes para un consumidor medio.

De este modo, el tipo estatal pasa de 30,7 a 34,5 céntimos por litro, con lo que sigue siendo inferior a los 40,07 céntimos por litro de la gasolina, para seguir las recomendaciones de la Unión Europea y la OCDE en materia de fiscalidad ambiental.

Sin embargo, el anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021 prevé mantener la tributación del gasóleo profesional y bonificado sin variación.

Sin embargo, pese al mantenimiento de este aspecto, como recuerda Fenadismer, la medida implicaría efectos devastadores sobre los transportistas de ligeros, un segmento compuesto principalmente por pequeñas empresas y autónomos que tendrán que soportar este incremento impositivo al no estar encuadrados dentro de la figura del gasóleo profesional, que suponen casi un tercio del total del país con una flota de en torno a 130.000 vehículos.