El buque Ramelia, propulsado por Gas Natural Licuado, ha atracado en el puerto de Motril para la descarga y carga de 19.000 toneladas de graneles líquidos, concretamente biodiésel de la planta de Secicar.

Se trata de la primera embarcación a GNL que escala en el puerto, lo que demuestra el compromiso de la Autoridad Portuaria con la descarbonización del transporte marítimo y la protección del medio ambiente.

El gas natural licuado tiene unas ventajas medioambientales claras, ya que no contiene azufre y sus emisiones de CO2 y óxido de nitrógeno son residuales en comparación con los otros combustibles.

Por ello, se están aplicando rebajas en las tasas que este tipo de buques deben liquidar al término de su estancia en muelle. Además, el puerto ha procedido a unir diferentes espacios portuarios para optimizar el tránsito de vehículos pesados y disminuir la huella de CO2.

También se ha cambiado la iluminación por el sistema LED y se han suscrito acuerdos con la Universidad de Granada para el control de la calidad del aire, el agua y los fangos. Asimismo, se han construido edificios energéticamente autosuficientes, como el de la Policía Nacional y el que próximamente se hará para la Guardia Civil.