La Autoridad Portuaria de Bilbao ha lanzado el nuevo reto Biok! para averiguar la mejor forma de evitar que las partículas difusas procedentes de los graneles sólidos almacenados a la intemperie en un muelle se dispersen hacia las empresas colindantes.

En la iniciativa, desarrollada junto a Beaz, podrán participar emprendedores, start-ups, pymes, centros tecnológicos o universidades, que aporten una resolución parcial o total para este desafío antes del 23 de julio. El ganador tendrá la oportunidad de desarrollar su proyecto piloto, siempre que el coste no supere los 15.000 euros.

En la actualidad, el puerto de Bilbao cuenta con varios muelles dedicados al almacenamiento, carga y descarga de graneles sólidos, que han supuesto en 2020 un 12,4% del total del tráfico gestionado.

Estos graneles se encuentran en su mayor parte almacenados en montones y a la intemperie, por lo que el viento o el propio movimiento de carga y descarga puede generar una difusión de las partículas. Según la pulverulencia del material, esto puede suponer graves incidencias en las empresas colindantes.

La problemática que aspira a resolver la institución portuaria supone en la actualidad un incremento significativo de los costes de mantenimiento, así como posibles costes extra por emergencias o incidencias.

Además, puede implicar una pérdida de calidad de servicio por la contaminación cruzada entre mercancías o la interferencia con otras actividades que requieren niveles de calidad ambiental elevados. Igualmente, un desempeño ambiental inadecuado puede afectar a la reputación del puerto.

Desde la Autoridad Portuaria, se ha valorado ya el uso de paneles móviles, de una cinta transportadora carenada y humectante, o de un spray de agua, así como la cobertura de los montones con lonas, pero ninguna de estas soluciones ha prosperado.