Las empresas de transporte y logística se enfrentan en la actualidad a un problema de escasez de conductores sin precedentes tanto a nivel local como en el plano internacional. En Reino Unido, por ejemplo, el Brexit ha supuesto que 15.000 trabajadores del sector abandonaran el país, aumentando la brecha entre el talento disponible y la demanda.

Además, las condiciones laborales y de seguridad que se ofertan alejan a muchos potenciales conductores de esta industria, sobre todo a las mujeres. En su caso, los jóvenes se encuentran con ciertas barreras de entrada a la profesión, como el establecimiento de edades mínimas de acceso o primas muy elevadas en los seguros.

Los grandes actores de la cadena de suministro están trabando para poder captar y retener a conductores, ofreciendo bonus muy atractivos a los nuevos trabajadores y aumentando los salarios de la plantilla.

Sin embargo, según Gartner se trata de medidas cortoplacistas y reactivas ante la escasez de oferta que no resuelven las causas principales del problema.

Una verdadera solución a la crisis actual debe incluir un rediseño de la propuesta de valor para el empleado y una intensa colaboración entre los grupos implicados.

En el año 2000, había una proporción 50/50 entre conductores por debajo y por encima de los 45 años. En 2021, los conductores mayores de 45 suponen el 62%.

Para cambiar la tendencia, es preciso modernizar las prácticas actuales relacionadas con la gestión de talento. Lo que más valoran los empleados del sector no es tanto el salario, sino la flexibilidad.

Una verdadera solución a la crisis actual debe incluir un rediseño de la propuesta de valor para el empleado y una intensa colaboración entre los grupos implicados.

Deberían aprovecharse ciertas opciones para los trabajadores mayores de 45, como los seguros de salud o beneficios relacionados con las futuras pensiones. En paralelo, para atraer a los que están por debajo de esa edad, es necesaria una estrategia que suponga pagar su formación y las pruebas requeridas  para obtener los permisos necesarios, dado que el coste es prohibitivo para un solo individuo.

Más colaboración

En lo que se refiere a la colaboración entre los diferentes actores implicados, es fundamental para conseguir resolver la crisis y contar con una solución a largo plazo.

Empleados, empresarios, aseguradoras, asociaciones del sector e instituciones deben colaborar para resolver los problemas de fondo relacionados con esta situación. En primer lugar, las asociaciones deben hacer mas hincapié en cómo está cambiando el papel del conductor gracias a la tecnología y los avances en sostenibilidad.

También deben trabajar junto a las aseguradoras para desarrollar y probar nuevas prácticas de conducción que permitan reducir los precios del seguro para los conductores más jóvenes. En su caso, los gobiernos ya han empezado a mejorar las instalaciones habilitadas para conductores, pero son necesarias otras mejoras para animar a potenciales conductores a unirse a la profesión  y encontrar nuevos perfiles.

De la misma forma, los gobiernos deben tratar de resolver la continua presión por la falta de conductores mediante cambios legislativos, incluyendo la profesión en la lista de ocupaciones de difícil cobertura y facilitando los trámites para la incorporación de conductores extranjeros.

 

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