La Iru mira con cierta cautela algunas de las medidas de sostenibilidad desplegadas esta misma semana por la Comisión Europea, en la presentación del programa ‘Fit for 55’.

En concreto, la organización empresarial estima que las propuestas de fiscalidad sobre la energía y el comercio de emisiones juntos pueden desequilibrar las costes del transporte por carretera.

La institución estima que todas estas medidas deberían servir para generar nuevas oportunidades para que el transporte por carretera avanza hacia la descarbonización, pero que, en vez de eso, se busca encarecer estos servicios a través de un aumento de sus costes

En este sentido, la Iru defiende que, aunque la fiscalidad de la energía basada en el contenido energético y el rendimiento de las emisiones de CO2 podría ser positiva, combinar este aspecto con el comercio de emisiones del transporte por carretera significa que los operadores comerciales de transporte por carretera pagarán el doble por las emisiones.

La patronal, por contra, defiende que todos los modos de transporte deben recibir el mismo trato en términos de impuestos e incentivos sobre la energía y las emisiones y asegura que el conjunto normativo distorsiona la competencia.

A la vista del paquete normativo, la Iru está precoupada por el considerable aumento de costes que propone y su falta de neutralidad tecnológica, ya que, según su criterio, el marco fiscal de la energía propuesto aumentará la carga fiscal para los combustibles más comúnmente utilizados en el transporte comercial por carretera y se sumará a la próxima regulación de la Euroviñeta para incorporar otro coste más asociado a la sostenibilidad para el sector.

Consecuentemente, la organiación se propone elevar a la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo cambios que garanticen un menor impacto en el sector.