En la presente crisis sanitaria, el movimiento transfronterizo de mercancías se está mostrando como un elemento fundamental para mantener el abastecimiento de la población de diferentes países sometida a diferentes grados de aislamiento para evitar el avance de la enfermedad.

La IRU y la World Customs Organization, en una declaración conjunta hecha pública esta misma semana, llaman la atención sobre «los retos económicos sin precedentes» que plantea la pandemia y cuyos efectos pueden verse agravados, a juicio de ambas instituciones, por «las cadenas de suministro rotas y por las restricciones impuestas en los pasos fronterizos al movimiento de mercancías».

Por ello proponen una mayor coordinación transfronteriza y la implementación de estándares internacionales como la Convención TIR, así como un uso de instrumentos tecnológicos, con el fin de reducir el contacto físico entre el personal aduanero y los conductores y, por ende, también de la extensión de la enfermedad.

De igual manera, la IRU y la World Customs Organization también reclaman que se habiliten «carriles verdes para reducir el tiempo de espera de los vehículos industriales en frontera y para garantizar la continuidad de la cadena de suministro».

Así mismo, las dos organizaciones internacionales piden que se eviten los cierres fronterizos al paso de mercancías, así como los controles aduaneros innecesarios.