La creciente profesionalización que está viviendo el sector exportador de productos hortofrutícolas marroquíes se traslada también a los servicios de transporte.

No en vano, el mantenimiento de la cadena de frío es uno de los elementos que garantizan que las frutas y verduras puedan alcanzar los mercados europeos en condiciones óptimas para su colocación en los lineales y su consumo final.

Para garantizar la calidad de las frutas y verduras exportadas, el transporte marroquí también vive un progresivo proceso de profesionalización, aunque algo más lento, debido, fundamentalmente, a las precarias condiciones de las infraestructuras viarias existentes en el país magrebí, así como a la necesidad de acometer cuantiosas inversiones en  flota e infraestructuras.

Sin embargo, la presencia cada vez más notoria de empresarios de transporte con flotas de calidad se deja sentir en datos como que el 60% del tráfico internacional que generan las empresas agrupadas en Agrisouss lo realizan transportistas del propio país, frente al 86% que realizaban los españoles hasta 2004.

Pese a todo, en algunos de los más exigentes mercados europeos todavía prefieren flotas españolas para recibir frutas y verduras procedentes de Marruecos, con lo que las empresas españolas de transporte de mercancías a temperatura controlada por carretera que trabajan en Marruecos mantienen una cuota de mercado, que les garantiza unos precios algo mejores que la media.

Unos 200 camiones llevan cada día pescado y marisco  fresco desde los puertos de El Aaiún y Dajla hasta Vigo con dobles tripulaciones.

Esto se debe, sobre todo, a las ventajas que les ofrece la realización de servicios de cabotaje en el país norteafricano, ya que el incipiente proceso de industrialización que vive el norte de Marruecos hace que el país necesite bienes que se exportan desde España, como piezas de automoción, combustibles, tejidos para la confección, productos siderúrgicos y plásticos.

Estos tráficos posicionan en buenas condiciones a muchas empresas españolas que, a priori, estarían en condiciones de competir en precios con sus homólogos marroquíes para aprovechar los retornos.

Así pues, los transportistas españoles todavía cuentan con una posición ventajosa en los tráficos de productos perecederos entre Marruecos y los países de la Unión Europea, fundamentalmente en aquellos en que las condiciones sanitarias de la carga son más exigentes, como Alemania o los Países Bajos, así como, ya fuera de la UE, con el Reino Unido, aunque en este caso habrá que ver qué impacto tiene el ‘Brexit’ a la hora de redefinir estos movimientos.

Mariam Bouiala responsable de Transporte y Hicham Himid director general de Sotrafrique.

Mariam Bouiala responsable de Transporte y Hicham Himid director general de Sotrafrique.

Por contra, los transportistas españoles apenas realizan ya transporte entre Marruecos y Francia que, de este modo, queda al cargo de empresas de transporte del país alauí, en su mayor parte.

Pese a esa situación privilegiada que tiene el transporte español en Marruecos, el sector exportador del país magrebí también juega sus cartas para intentar contar con armas que le permitan ganar competitividad.

Precisamente, uno de los ámbitos que más está creciendo en los últimos años es el transporte de pescado fresco y marisco, un movimiento de mercancía facilitado por el acuerdo pesquero suscrito por el reino aluí y la Unión Europa, y que da lugar a un flujo constante y muy denso de transporte de productos del mar con origen en el sur del país.

Principalmente son los puertos de El Aaiún y Dajla, en el Sáhara, los que canalizan, por su cercanía con el rico caladero del Atlántico africano, justo por debajo del archipiélago canario y hasta Mauritania, la salida de pescado y marisco por carretera hacia el norte del país y de allí, cruzando la península ibérica, hacia Vigo, desde donde se reexpide hacia otros mercados nacionales e internacionales.

Los propios transportistas marroquíes cifran el ritmo de expediciones en los 200 camiones diarios de productos del mar que salen cada jornada tanto del puerto de El Aaiún como del recinto de Dajla en camiones con dobles tripulaciones para llevar sin descanso pescado y marisco a la lonja de Vigo.

Rachid Saouir de Transports Saouir.

Rachid Saouir de Transports Saouir.

En ese sentido, el transporte marroquí aprovecha la estratégica posición geográfica del país, a medio camino entre África y Europa occidental, para extender sus servicios no solo hacia Europa, sino hacia otros países subsaharianos, fundamentalmente Senegal y Mauritania, que también cuentan con importantes recursos pesqueros.

De igual modo, el crecimiento de las exportaciones de otros sectores, principalmente de las industrias textiles y de automoción, hacen que exista una fuerte demanda de transporte de mercancías en el país que está marcando una evolución de la estructura del sector.

En este sentido, frente a estructuras poco profesionalizadas y precarias, dominadas por empresas familiares atomizadas, cada vez son más abundantes empresas de tamaño medio con un servicio más profesional.

La pujanza de las exportaciones hortofrutícolas, textiles y de la industria de automoción marcan una fuerte demanda de transporte de mercancías por carretera.

Pese a los avances, la baja cualificación de los conductores suele ser la tónica general en el transporte marroquí, algo que, junto con la sobrecarga que suele ser bastante habitual todavía en los vehículos pesados que circulan por el país, hace que los consumos energéticos de las empresas de transporte del país sean altos, algo que compensan con los bajos costes salariales y del gasóleo en Marruecos.

Sin embargo, la tecnología puede actuar como un elemento que acelere el proceso de transformación del transporte pesado marroquí.

Ejemplos de transformación

Así, como relata Tarik Blaila, gerente de Societé Transport Blaila, empresa marroquí de transporte frigorífico que cuenta con una flota de más de 20 vehículos, frente a la lentitud de los trámites aduaneros del puerto de Algeciras, la aduana de Tánger se comporta con agilidad y diligencia.

Precisamente la lentitud y la escasez de personal en el puesto aduanero del puerto de Algeciras es una de las quejas constantes de los transportistas españoles que bajan mercancía a Marruecos y que ven, día tras día, cómo sus camiones permanecen parados, incumpliendo tiempos de entrega.

Tarik Blaila, gerente de transportes Blaila.

Tarik Blaila, gerente de Societé Transports Blaila.

En esta coyuntura, el transporte marroquí está ganando un hueco en unos tráficos que no paran de crecer.

En este sentido, no son raros casos como el de Saouir Transport, empresa creada por tres hermanos y que dispone de una flota de 60 tractoras y 90 semirremolques frigoríficos.

Su director, Rachid Saouir, destaca que la compañía hace desde el año 2000 servicios de transporte de marisco en semirremolques frigoríficos desde las principales lonjas del sur de Marruecos y de Mauritania hasta el puerto de Vigo con dobles tripulaciones en un servicio altamente especializado y crítico, en el que, según afirma, los tiempos y el mantenimiento de la cadena de frío son esenciales.

De igual modo, Saouir Transport también realiza un importante volumen de transporte de pimiento y de tomate hacia Europa, en el comienzo de la campaña que se espera para dentro de unas pocas semanas.

Ambas empresas son ejemplos de la evolución hacia la profesionalización que en pocos años ha vivido el transporte marroquí impulsado por un sector exterior pujante y una situación geoestratégica privilegiada.

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