Tradicionalmente el transporte ha sido un sector eminentemente masculino por las propias circunstancias de una labor que siempre ha sido muy exigente.

Según los datos que maneja ETF, solo el 22% de las mujeres europeas forman parte de la población activa del sector del transporte.

Sin embargo, los tiempos están cambiando, como cantaba Dylan, y para acelerar esta transformación hacia la igualdad, los sindicatos del Viejo Continente piden medidas para eliminar la arraigada cultura masculina del sector, mejorar las condiciones de trabajo, la igualdad de trato y el equilibrio entre la vida personal y laboral, proporcionar acceso a instalaciones sanitarias adecuadas y garantizar lugares de trabajo seguros, como los principales factores para atraer y retener a las mujeres en el sector.

Aún así, la pandemia amenaza con profundizar la alarmante división de género en el transporte, por lo que se hace imprescindible, a juicio de ETF, incorporar un enfoque con perspectiva de género en la política de transporte de la UE, así como fortalecer el diálogo social para eliminar la discriminación y la desigualdad de trato.

De igual modo, la institución también propone que se introduzcan mejoras en el equilibrio entre la vida personal y laboral, así como en la salud y la seguridad de las mujeres en el trabajo, además de poner fin a la violencia y el acoso contra las mujeres en el trabajo.