El transporte de mercancías por carretera en España terminará este 2021 con una facturación de 40.900 millones de euros, según los cálculos de Astic e Iru.

El volumen supone un incremento de un 14,67% con respecto a un 2020 marcado a fuego por la crisis sanitaria, especialmente en el segundo trimestre del año, coincidiendo con los meses más duros de la cuarentena.

Pese al contexto favorable, persisten efectos negativos sobre la rentabilidad, debido, fundamentalmente, al desequilibrio de los retornos en vacío, la subida de los carburantes y las medidas de control fronterizo.

Aun así, ambas organizaciones empresariales estiman que el sector empieza a mostrar signos de recuperación desde el cierre del primer trimestre, una vez superado el impacto del Brexit, aunque para este año no se prevé alcanzar la facturación de 2019, cuando el sector tuvo unos ingresos de 41.500 millones de euros, un 1,5% más de lo que se prevé facturar en el conjunto de 2021.

Así mismo, durante 2020 el transporte de carga por carretera facturó en España cerca de 35.000 millones de euros, un 16% menos que en 2019, cifra que para las rutas internacionales osciló entre el -8% y el -12%, en función de la especialidad de mercancías transportadas.

Se rompía así una racha con subidas del 4% anuales en el período que ha ido entre 2017 y 2019.

Ante este panorama de pérdidas de actividad y de rentabilidad como este, Astic defiende que el sector necesita planes de ayuda, como ya están haciendo muchos países de nuestro entorno, que, según la patronal, están ajustando la normativa y promoviendo paquetes de recuperación para ayudar a las empresas transportistas, y no “zancadillas como peajes en nuestras autovías», tal y como señala Ramón Valdivia, director general de ASTIC.