La última asamblea de Asetrabi ha servido para profundizar en las amenazas que penden sobre un sector que ha jugado un papel destacado durante los meses más duros de la pandemia.

En concreto, la patronal vizcaína ha analizado la lucha contra el ‘dumping’, la competencia desleal resultante de la existencia de diferentes convenios, el alza del precio de los combustibles, el descontento por la próxima aprobación de las 44 toneladas y por la regulación de la carga y descarga.

De igual modo, también se ha radiografiado la anunciada implantación de nuevos peajes, especialmente en la provincia de Vizcaya, y del pago por uso de las carreteras, las reclamaciones contra los cárteles de camiones y de las petroleras, los problemas derivados de las paralizaciones de las labores de carga y descarga, la necesidad de las empresas del sector de establecer alianzas entre sí para mejorar las condiciones de contratación, así como el borrador del plan de impulso de la sostenibilidad del transporte.

Además, también fueron objeto de debate la falta de ayudas para la renovación de flotas, la dificultad para hallar nuevos conductores, la falta de ayudas a las empresas y autónomos del sector por la pandemia, la reactivación de la pérdida de honorabilidad, la eliminación del requisito de antigüedad media de la flota o la modificación de la LOTT para establecer el régimen sancionador en el transporte.