Las principales patronales del transporte y la logística coinciden en que no es el actual momento de crisis el más apropiado para pensar en subir impuestos.

Por un lado, CETM acusa al Ejecutivo de pretender «retomar la subida de la fiscalidad de carburantes como la gasolina y el diésel», algo que, a su juicio, «no es el camino adecuado para reactivar la economía».

Además, la confederación también alude en un reciente comunicado al debate sobre los peajes, así como a una posible subida de los impuestos que gravan el gasóleo, para concluir que medidas de este tipo «nos alejan una posible salida de la crisis».

Por su parte, UNO afirma que la reforma fiscal que prepara el Gobierno es “enormemente inoportuna» y una «una decisión desacertada».

De igual manera, la patronal estima que la medida «no logrará el objetivo de aumentar la recaudación y puede suponer una losa para reactivar nuestro deprimido mercado de trabajo”.

En vez de subir impuestos, la organización empresarial aboga por “dedicar ahora recursos a introducir nuevas tecnologías y mejorar la formación de los trabajadores, porque eso activará la economía y, por lo tanto, se conseguirá el objetivo de aumentar la recaudación”.

Por eso, el presidente de UNO, Francisco Aranda, defiende aportar por digitalizar procesos, en hacer inversiones en nuevas naves a las afueras de las ciudades y en microhubs urbanos, y en reforzar el capital humano de alto valor añadido”.

Aranda insiste en que “la fiscalidad no puede ser sólo un mecanismo de recaudación y debe convertirse en una política que fomente la actividad económica; de esa manera, tendrá garantizada una alta recaudación” y apunta al impacto que tiene el aumento de los impuestos en un incremento paralelo de la economía informal y, en consecuencia, de la competencia desleal.

Así mismo, UNO dice echar en falta mecanismos de mejora de la eficiencia en el gasto público y medidas que luchen contra la economía sumergida.