Desde este 6 de abril, las autoridades del Reino Unido exigen una prueba negativa de covid-19 a todos los transportistas que accedan al Reino Unido y vayan a estar más de dos días en el país, independientemente de que utilicen vehículos pesados o ligeros.

La prueba deberá realizarse dentro de los dos días posteriores al acceso a Gran Bretaña y tendrá que repetirse nuevamente cada tres días si se permanece en territorio británico, de tal manera que la segunda habrá de tener lugar entre los tres y los cinco días desde el ingreso en el país, y la tercera entre la sexta y la octava jornada.

Los transportistas que no puedan aportar este test se exponen a una multa de 2.000 libras esterlinas, algo menos de 2.350 euros al cambio.

Esta obligación no rije para los conductores que vayan a permanecer menos de dos días en Gran Bretaña, así como a los que entren al país desde las islas del Canal de La Mancha o desde Irlanda y no hayan estado en el extranjero en las diez jornadas anteriores a su ingreso en territorio británico.

Con el fin de facilitar la realización de las pruebas, las autoridades británicas han establecido una serie de lugares en que se realiza el test de manera gratuita y se entregará un documento que atestigua la identidad del conductor que se ha realizado la prueba médica.