120531 FENADISMER propone el modelo frances de protección al sector transporte

La reforma de la directiva establece que los trabajadores desplazados deberán beneficiarse de las mismas normas salariales y laborales que los trabajadores locales.

Tras la presentación del proyecto de reforma de la actual directiva europea sobre desplazamiento de trabajadores en el ámbito de la Unión Europea, Fenadismer planteará a la Comisión Europea la necesidad de establecer una regulación específica para el transporte por carretera, dado que el contenido del proyecto normativo está principalmente enfocado al desplazamiento de trabajadores de forma estable.

El documento, elaborado con el objetivo de imponer la competencia leal, establece que los trabajadores desplazados deberán beneficiarse de las mismas normas salariales y laborales que los trabajadores locales. En la directiva actual está establecido que, como máximo, los empresarios que desplacen a un trabajador a otro país deben abonarle el salario mínimo establecido en el país de acogida, por lo que la reforma establecería el principio de un salario igual para un trabajo idéntico en todos los sectores.

Para Fenadismer, la necesidad de luchar contra el dumping social y de aprobar medidas preventivas contra dichas prácticas es uno de los principales puntos de interés, pues la diferente estructura de costes en los diferentes países de la Unión Europea conlleva a que se realicen prácticas desleales en materia de transporte.

Por ese motivo, desde la asociación solicitarán una regulación específica para el transporte por carretera, dado que los transportistas desarrollan su actividad en diferentes países a lo largo de una jornada diaria. Por ello, consideran necesaria una normativa que permita un control adecuado de la actividad realizada por los conductores pertenecientes a empresas de transporte deslocalizadas en países con menores costes laborales y fiscales.

Según Fenadismer, la mitad del transporte internacional en España es realizado por transportistas extranjeros, de los que la mitad proceden de Europa del Este, cuyos costes laborales llegan a ser ocho veces inferiores a los existentes en España.