El Comité Nacional del Transporte ha acudido esta semana a escuchar el secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda en pleno síndrome de la perdiz mareada, un mal que suele manifestarse en síntomas como el cansancio ante un acecho constante y una angustia producida por la implacable e inminente llegada del tiro de gracia.

Así las cosas, el encuentro, como reconoce CETM en un comunicado, «no ha servido para lograr progresos significativos sobre ninguna de nuestras reclamaciones, a pesar de que el Ministerio de Fomento ha dispuesto de casi un mes para implementar alguna de estas medidas», pese a que, en esa misma reunión, Pedro Saura, como indica Fenadismer, ha mostrado «su predisposición a mantener una línea de diálogo del Ministerio de Fomento y del resto de Ministerios con el sector».

Es más, el secretario de Estado, tras desgranar punto por punto todo lo que no se ha hecho, pero que, según promete, se hará, ha acordado con el Comité la creación en las próximas semanas de «un Grupo de Trabajo conformado por representantes de ambas partes para desarrollar las propuestas acordadas», según Fenadismer.

Dar largas hasta deslumbrar

En definitiva, Fomento se ha comprometido a trabajar, sin que, por lo que parece, haya avanzado algo ya en las propuestas presentadas hace algo menos de un mes o, en otras palabras, ha dado largas (otra vez) al Comité Nacional.

Se han dado largas al decir que el debate sobre tarificación de infraestructuras no se abrirá en esta legislatura, cuya duración se antoja breve y en la próxima ya se verá.

Largas al hacer creer que se hará comulgar con ruedas de molino a Justicia con algo que no puede siquiera intentar: limitar la libre voluntad de las partes en la contratación.

Largas para elaborar una Estrategia de Movilidad de manera conjunta con unas comunidades autónomas que difícilmente se pondrán de acuerdo.

Largas al pedir al propio Comité, a modo de cebo, que elabore una propuesta de armonización fiscal para el sector del transporte de cara a 2019 y sin noticias de unos Presupuestos Generales del Estado.

Largas en el debate sobre la transición energética que ya ha arrancado y al que el transporte llega tarde, en la elaboración de un (ya si tal) próximo plan de áreas de descanso seguras, en la modificación de la acción directa, que ya, si acaso, se estudiará, y en la inclusión de los ligeros en el gasóleo profesional, que depende de Hacienda y a la que seguramente no le hará mucha gracia, dadas las necesidades presupuestarias.

Largas en la reforma del ROTT que aún, dicen, tiene el Consejo de Estado, ese oscuro órgano administrativo al que sistemáticamente se echa la culpa de los retrasos en la creación de leyes.

Y largas en la elaboración de una propuesta legislativa para sancionar la contratación de servicios de transporte por debajo de coste, a la que la Comisión Nacional de la Competencia dirá que no con un elevado grado de probabilidad.

Ausencias y la mosca detrás de la oreja

Sin embargo, la verdadera voluntad política del Departamento se expresa, a juicio de muchos (cada vez más) transportistas, en la ausencia en esta importante reunión del ministro de Fomento, más pendiente del Consejo de Ministros que habrá de celebrarse este viernes en Barcelona o del acuerdo laboral de Correos alcanzado esta misma semana con la valiosa foto de Ábalos entre los actores a modo de triunfo.

Esta voluntad también se expresa en la peligrosa enmienda transaccional que, como ha informado puntualmente Cadena de Suministro, quiere introducir el Grupo Socialista en la Ley de refuerzo de la lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales y que, contra la propuesta número dos del Comité, pretende ampliar los plazos de pago para la gran distribución, segmento en el que se encuentra una parte importante de los clientes del transporte por carretera.

Así pues, y pese al tiro en la línea de flotación de un posible acuerdo que supone esta enmienda, CETM, con la mosca detrás de la oreja, insiste en que «esta falta de sensibilidad con la problemática del transporte de mercancías por carretera» impide «avanzar en el desbloqueo de las acciones previstas, a pesar de que cada vez queda menos tiempo disponible para la negociación».