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El objetivo de los ‘chalecos amarillos’ es recuperar su dignidad a través del poder adquisitivo.

Las protestas protagonizadas por los ‘chalecos amarillos‘ en Francia para luchar contra la subida de los impuestos al combustible han llevado finalmente al Gobierno del país a aplazar esta medida al menos durante seis meses y abrir un periodo de diálogo sobre las medidas planteadas, que se extenderá hasta el mes de marzo.

Las tarifas de electricidad y gas quedarán congeladas durante el invierno, mientras que se aplicará una moratoria al aumento de esta tasa, que iba a empezar a aplicarse el 1 de enero. Se suspenderán también durante este periodo la entrada en vigor de los nuevos términos y condiciones para la inspección de vehículos motorizados.

El primer ministro, Edouard Philippe, ha pedido el cese de la violencia en el país, ya que «ningún impuesto merece pone en peligro la unidad nacional«. Durante los próximos meses, se revisará a fondo el sistema fiscal galo, prestando especial atención al precio del combustible.

La moratoria no es suficiente

La administración francesa tenía previsto incrementar en 6,5 céntimos el litro de diésel y en 2,9 el de gasolina, con el fin de equiparar ambos. Esto serviría, al mismo tiempo, para empujar a los ciudadanos a empezar a utilizar otros combustibles menos contaminantes.

Las primeras reacciones en redes sociales de los ‘chalecos amarillos‘ no se han hecho esperar, pues la moratoria no les parece suficiente. Su objetivo pasa por lograr recuperar su dignidad a través del poder adquisitivo, para lo que piden, entre otras cosas, que se restablezcan los impuestos a las grandes fortunas.

Las sucesivas jornadas de protestas se han saldado con numerosos incidentes y bloqueos, que han afectado a las carreteras francesas y por extensión, al transporte español, que ha encontrado grandes dificultades para acceder al país por los retrasos o incluso cierres en la frontera.

La Jonquera recuperaba este martes 4 de diciembre la normalidad tras tres semanas de retenciones en la AP-7. La situación ha causado estragos entre los transportistas, paralizados durante horas en áreas de servicio y polígonos, lo que ha provocado la pérdida de una gran cantidad de mercancías perecederas, que no han podido llegar a tiempo a su destino.