La Comisión de Seguridad Logística del Barcelona-Catalunya Centre Logístic, BCL, ha celebrado una sesión bajo el título de ‘Frío pasivo, el futuro del transporte con temperatura controlada‘, en la que se han detallado las diferentes posibilidades para el transporte de productos farmacéuticos.

Por un lado, el frío activo, para lo que se utilizan vehículos y plataformas de tráfico dotadas de sistemas de climatización, y por otro, la modalidad de frío pasivo, mediante embalajes que garantizan el rango de temperatura durante un período determinado de tiempo.

El frío activo tiene puntos conflictivos que pueden provocar la rotura de la cadena de frío en el almacenaje o la preparación de pedidos, la carga y descarga, la distribución, o las entregas de última milla. Además, puede producirse contaminación cruzada o choques lumínicos en medicamentos fotosensibles.

Requiere plataformas intermedias refrigeradas, y debe contarse con que si se produce una avería en el vehículo o en el sistema de refrigeración puede verse afectada toda la carga. También requiere más inversiones para distribuir y transportar diferentes rangos de temperatura.

Por otro lado, no permite una trazabilidad completa de temperatura y humedad real de los medicamentos, y hay que limpiar y descontaminar las zonas de carga. En cuanto a la huella de carbono, es elevada porque se utilizan embalajes de un solo uso, se recicla poco, se genera basura y hay un elevado consumo de combustible y electricidad.

Por todo ello, no se ajusta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y no cumple con los parámetros de la economía circular, si bien ofrece un menor coste a medio plazo, menos complejidad en la preparación de pedidos, y la posibilidad de transporte puerta a puerta y cargas completas, siendo el más adecuado para productos con un amplio margen de tolerancia fuera del rango de temperatura.

Frío pasivo

Respecto al frío pasivo, consiste en la utilización de placas eutécticas, hielo seco, nieve carbónica y nitrógeno líquido. En este caso, no se requieren plataformas intermedias refrigeradas, no hay  posibles roturas de frío en la carga y descarga, el embalaje protege de las inclemencias climáticas y no hay variaciones de temperaturas.

Igualmente, las averías del vehículo no afectan a la carga y pueden utilizarse vehículos de carga normal, pudiendo realizarse el transporte a diferentes rangos de temperatura. Por su parte, los embalajes, que se descontaminan de forma más sencilla, están validados y también se valida el proceso en las entregas capilares.

En este tipo de sistemas, se garantiza la trazabilidad completa de temperatura y humedad de los medicamentos desde el origen hasta el final, no existe criticidad en el proceso de recepción en el destinatario final, se puede realizar transporte multimodal sin rotura de la cadena de frío, y resulta más rentable a medio plazo por una mayor reutilización de los embalajes:

Por todo ello, se ajusta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con procesos más ecológicos y un menor impacto en la huella de carbono, cumpliendo con los parámetros de la economía circular. Sin embargo, cuenta con algunas debilidades, como costes más elevados a corto plazo, mayor complejidad en la preparación de pedidos o la necesidad de un mayor control de stocks de los embalajes.

También ofrece un menor volumen de carga y de transporte por unidad, y no es un sistema de transporte válido para productos y medicamentos de alto valor añadido. En cualquier caso, en la jornada se ha indicado que el frío pasivo con tecnología reutilizable es la mejor fórmula para cumplir con el modelo de economía circular marcado por la Unión Europea.

 

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