Tras un largo camino, con luchas encarnizadas en defensa de visiones muchas veces opuestas, finalmente las instituciones europeas han sido capaces de alcanzar un acuerdo para sacar a delante el Paquete de Movilidad, un conjunto normativo que regula en detalle algunas de las características esenciales del mercado europeo de transporte.

En este sentido, según informa Fenadismer, tras una larga reunión que se ha alargado hasta la madrugada del pasado jueves, 12 de diciembre, el Parlamento, el Consejo y la Comisión europeos han conseguido consensuar una posición común para terminar de conformar el Paquete de Movilidad.

Pese a las diferencias existentes, la presión de organizaciones empresariales y sindicales parece haber conseguido su fruto, de tal modo que el transporte tendrá una nueva regulación que le permitirá contar, por lo menos, con unas reglas del juego definidas y, sobre todo, con ello también se evitará que las diferentes normativas nacionales conviertan el mercado europeo de transporte en un tablero imposible de gestionar para las empresas del sector.

Los cambios, en detalle

En concreto, el Paquete de Movilidad contempla, entre otros aspectos, la introducción del tacógrafo digital en todos los vehículos dedicados de manera profesional al servicio de transporte, independientemente de su tamaño, así como de la aplicación de las normas de conducción y descanso también para el transporte ligero, algo que contribuirá de manera decisiva a limitar el trabajo de empresas de este tipo que actúan aprovechando lagunas existentes en la actual legislación.

Además, la norma también estipula que el salario mínimo de los conductores en los desplazamientos a otros países europeos se aplicará tanto en transporte internacional como en servicios de cabotaje, pero no en transportes internacionales bilaterales, por lo que los chóferes percibirán al menos el salario mínimo establecido en el país o países en que realice el servicio de transporte.

Por otra parte, también se ha regulado la obligatoriedad de que los vehículos de transporte internacional regresen a sus países de matriculación en un plazo máximo de cuatro semanas para el conductor y de ocho para el vehículo, con el fin de intentar evitar el funcionamiento de las empresas buzón y el encadenamiento de desplazamientos.

De igual modo, también cambia la actual regulación sobre el cabotaje para fijar un período máximo de cabotaje continuado de tres días, frente a los siete actuales, sin límites en el número de operaciones, aunque se establece el famoso tiempo de enfriamiento de cuatro días, durante el que no se podrá hacer cabotaje en el mismo país donde se ha realizado previamente.

Para la federación sindical europea ETF, el resultado del Paquete de Movilidad cumple sus expectativas en gran parte de sus aspectos, aunque, por lo que respecta a los tiempos de conducción y descanso, estima que «las excepciones en los períodos de descanso y el regreso del conductor a casa no son suficientes para mejorar el sector y nuestros trabajadores».