La Xunta de Galicia pedirá apoyo al Ministerio de Fomento para que elabore los documentos necesarios para que el noroeste del país pueda acceder a los fondos europeos que garantizan una infraestructura ferroviaria adecuada.

Galicia, Asturias y Castilla y León han desarrollado una estrategia de actuación definida para identificar las carencias de la red de mercancías actual, que establece que sería necesaria una inversión de 3.100 millones de euros para poder formar parte de manera efectiva del Corredor Atlántico.

El trabajo de los últimos años ha dado ya sus frutos, pues las instituciones europeas han aceptado incluir algunos tramos en la red básica de transporte, como el que va desde Venta de Baños-León hasta Gijón, Vigo y La Coruña, pasando por Orense y Monforte de Lemos.

También se ha dado un paso adelante para que el eje Vigo-Oporto pueda optar a los fondos del mecanismo ‘Conectar Europa’ como parte de la red secundaria, aunque podrá obtener una financiación de hasta el 50% por ser una sección transfronteriza.

Plan Director de Fomento

Sin embargo, desde la Xunta aseguran que la planificación que las tres administraciones autonómicas han trasladado al Gobierno poco tiene que ver con el Plan Director que ha presentado Fomento para el Corredor Atlántico. El documento solamente contempla 1.286 millones de inversión, menos de la mitad de lo que estas regiones consideran necesario para la modernización ferroviaria.

El plan no responde, por tanto, a las aspiraciones del noroeste peninsular, ni en inversiones ni en características. De hecho, obvia actuaciones que se consideran estratégicas, como el baipás de Monforte, la salida sur de Vigo o la búsqueda una solución a la fuerte pendiente que ralentiza el acceso de los trenes en el puerto de Manzanal, que conecta Galicia con Castilla y León.

Además, olvida las conexiones ferroviarias con los puertos o la Plisan, o la mejora de las líneas que unen Galicia con Portugal. Por último, cabe destacar que no contempla la implementación del sistema ERTMS, ni el ancho europeo en toda la línea, requisitos que establecen las regulaciones europeas para los corredores.