La naviera alemana Hapag-Lloyd ha conseguido una significativa reducción de sus emisiones de CO2 por contenedor transportado en 2019, que ha llegado al 50% en relación al 2008, el año que se toma como referencia en su III Informe Anual de Sostenibilidad.

En línea con su estrategia actual, también ha realizado importantes mejoras en cuanto a la calidad del aire, motivadas por sus esfuerzos para adaptarse a la nueva regulación de la OMI sobre el uso de azufre en los combustibles marinos.

De hecho, desde principios de 2020, ya estaban adaptados el 95% de sus buques para el uso de combustibles bajos en azufre, que emiten aproximadamente un 70% menos de óxidos de azufre que el fuelóleo pesado que utilizaba antes.

A pesar de los efectos adversos de la crisis sanitaria, a lo largo de este ejercicio seguirán trabajando en nuevas mejoras, incluyendo diversas innovaciones tecnológicas y digitales, así como una mayor reducción de las emisiones de su flota.

Asimismo, seguirá trabajando por la descarbonización del transporte marítimo y será la primera en iniciar la conversión de un gran portacontenedores para que pueda utilizar un sistema de propulsión de Gas Natural Licuado. Se trata del buque Sajir, cuyos trabajos de transformación se iniciarán en el último trimestre de 2020.

En esta línea, la naviera ha empezado a probar el uso de un nuevo biocombustible que utiliza aceite de cocina. Por último, conviene apuntar que está colaborando con diversas organizaciones científicas y de investigación, a través del Centro de Hapag-Lloyd para el Transporte Marítimo y la Logística Global.