Ante la posibilidad puesta sobre la mesa durante las últimas semanas de una suspensión temporal del acuerdo de Schengen, como medida de presión en la crisis de los refugiados, desde la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) han querido manifestar el impacto negativo que tendría dicha actuación, avisando de que «Schengen no se toca»

Según los transportistas, la ruptura del área Schengen, además de un «incalculable precio simbólico», supondría también importantes costes derivados de la reimplantación de controles fronterizos y un estancamiento económico inmediato de toda la economía europea, lo que conduciría a la región «a una crisis aún más profunda» que la que «se empieza a superar en estos momentos».

Esta medida sería «particularmente dura» para las empresas de transporte y, por ende, para todos los clientes de las mismas que intentan vender sus productos o comprar materias primas fuera de España, incrementando «innecesariamente» los costes laborales y de explotación y los plazos de entrega, según indican desde la CETM. 

En este contexto, los transportistas consideran que el Acuerdo de Schengen, que cuenta con 26 Estados miembros y que se creó hace más de 30 años para garantizar la libre circulación de personas, mercancías y servicios, «es la base sobre la que se sustenta la creación y el futuro de la Unión Europea».

Por tanto, si finalmente se procediera a la suspensión de este acuerdo, los transportistas consideran «indispensable» poner en marcha los protocolos necesarios para garantizar el normal flujo de mercancías por el espacio europeo.