Tres semanas después del ‘Brexit’, la IRU estima que el tráfico de camiones entre el Reino Unido y la Unión Europea sigue lejos de normalizarse por completo.

La organización internacional defiende que las colas de camiones, los retrasos y las interrupciones de la cadena de suministro se están multiplicando, lo que preocupa a los operadores de transporte, transportistas y empresas a ambos lados del Canal de La Mancha, con los transportistas asumiendo los costes de las nuevas reglas fronterizas.

Los registros estadísticos de la IRU indican que durante los primeros días de 2021, el tráfico que salía de Gran Bretaña para viajar a la UE y de Francia al Reino Unido fue más tranquilo de lo habitual, con una media de 2.500 camiones diarios que salían del puerto de Dover, un 60% menos de lo habitual.

La patronal estima, a la vista de los datos, que muchas han decidido abastecerse antes del final del ‘Brexit’, aunque, por otro lado, cada vez más transportistas están regresando a las carreteras con graves consecuencias.

A medida que se incrementa el tráfico en esta frontera exterior de la UE, se empiezan a ver colas de ocho horas en Dover, con tiempos de espera que aumentan a medida que crece el tráfico.

Costes al alza

Así mismo, los costes también se han incrementado, de tal manera que los precios de los envíos urgentes a través del Canal eran casi diez veces más altas a finales de 2020 que a finales de 2019.

En paralelo, se ha producido un descenso de la capacidad de transporte en las rutas desde el continente a Gran Bretaña. Especialmente, entre Francia y el archipiélago británico ha caído un 22% desde noviembre.

Por otra parte, en virtud del protocolo de Irlanda del Norte, se han introducido nuevos procedimientos administrativos para los servicios entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, algo que ha provocado que muchos proveedores de alimentos hayan tenido que hacer frente a retrasos prolongados que se han trasladado a las estanterías de los establecimientos comerciales en forma de roturas de stock.