La crisis sanitaria ha supuesto un fuerte retroceso para la conectividad internacional, aunque, en modo alguno, alcanzará los dramáticos niveles de la crisis financiera de 2008, a tenor de los resultados que arroja el Índice de Conectividad Global que ha dado a conocer DHL.

Incluso, el documento defiende que los flujos de comercio y capital ya han comenzado a recuperarse y los flujos internacionales de datos se incrementaron durante la época más dura de la pandemia.

En este mismo sentido, aunque la crisis ha trastornado la actividad económica y la vida en todo el mundo, no ha dañado los vínculos fundamentales que conectan a los países entre sí, de tal manera que la pandemia ha transformado la manera en que se conectan los países.

De igual modo, el informe concluye que una mayor conectividad a nivel global podría acelerar la recuperación mundial tras la pandemia, ya que los países que están más conectados a los flujos internacionales tienden a lograr un crecimiento económico más rápido.

Con más detalle, la pandemia ha supuesto una caída sin precedentes en 2020 en los flujos de viajeros, a consecuencia de los confinamientos y las prohibiciones de viajar, mientras que, por contra, los flujos de comercio, capital e información han aguantado el embate sorprendentemente bien, lo que ha hecho que el comercio internacional se haya recuperado con fuerza tras una caída en picado al inicio de la pandemia y sigue siendo una tabla de salvación para las economías de todo el mundo.

Por países, el Índice refleja que los Países Bajos vuelve a ser el número uno en el ránking de los países más conectados globalmente del mundo.

Le siguen Singapur, Bélgica, los Emiratos Árabes Unidos e Irlanda, que completan la lista de los cinco primeros puestos.

Así mismo, Europa es la región del mundo más globalizada y lidera en flujos de comercio y de personas, mientras que Norteamérica es la región número uno en flujos de información y de capital.

Así mismo, también destacan por sus flujos internacionales economías como Camboya, Singapur, Vietnam y Malasia, algo que indica que las cadenas de suministro regionales son un factor determinante en el rendimiento de los países del sudeste asiático.